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Patrimonio en ruinas

San Antolín de Bedón se consume en Llanes mientras el Gobierno central anuncia que se comprometerá con su restauración

04.09.11 - 02:40 -
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Nada más aparcar el coche al borde de la finca de San Antolín de Bedón aparece, ante el visitante, un pequeño edificio que por tejado tiene las copas de varios árboles, que han crecido en su interior. Y en la pared, una pintada hecha con spray: «19 de agosto de 2010. Doy fe». Detrás, bajo el zumbido constante del viaducto de la Autovía del Cantábrico, se encuentra un complejo ruinoso: se trata del monasterio de San Antolín de Bedón, al lado de la desembocadura del río. Un poco más allá, la iglesia del mismo nombre, que data del siglo XIII.
San Antolín de Bedón dejó de ser propiedad de la Iglesia en la desamortización del trienio liberal. Hoy, la finca, de cinco hectáreas, está dividida en seis partes. El templo, por su parte, tiene una titularidad incierta: se supone que es propiedad del Estado (al menos eso figura en la página web del Instituto del Patrimonio Cultural de España, dependiente del Ministerio de Cultura). Pero, tal y como informó EL COMERCIO el pasado miércoles, a pesar de que San Antolín de Bedón ha sido declarado Bien de Interés Cultural por la Consejería de Cultura y Monumento Nacional por el Gobierno central, el delegado de Gobierno de Asturias, Antonio Trevín, manifestó que se esperará a que se esclarezca la titularidad del edificio antes de acometer nuevos trabajos. La nueva Administración, de Foro Asturias, plantea con cierta urgencia la reforma.
Uno de los propietarios de la parte privada, que prefiere no dar su nombre, califica de «vergonzoso» el estado en el que se encuentra el complejo: «Al menos por mi parte (y me imagino que el resto de propietarios también), estoy dispuesto a venderlo al Estado, al Principado o a quien proceda. Pero a un precio justo. Luego, como si quieren llevarse el monasterio». Entretanto, el visitante transita al interior de los edificios, con cuidado, por un sendero trazado entre excrementos de caballo.
En la entrada de la finca se encuentra, al igual, un cartel que señala el monasterio como parte del Camino de Santiago, igual que recogió el Boletín Oficial del Estado en 2006. El citado propietario, sin embargo, niega que sea así.
Una obra en peligro
El Ministerio de Cultura realizó la última reparación de la iglesia en 1999, cuando adjudicó la intervención por 22.489.692 pesetas (135.165,77 euros) a una empresa de restauración gijonesa, MC Conservación y Restauración. Según queda recogido en la memoria de la intevención, el arqueólogo Sergio Ríos elaboró una historia constructiva de la iglesia y una excavación, para hacer un drenaje. A continuación, se procedió a sustituir las cargas exteriores en su totalidad y, en el interior, a intervenir puntualmente en las cargas más perjudicadas, así como a sustituir las partes del tejado más dañadas. La obra de mayor calado se realizó en la sala anexa, de 52 metros cuadrados, en la que consta una «limpieza de restos orgánicos» y una sustitución integral de la cubierta. Por último, se instaló un vallado alrededor del templo y puertas canadienses, destinadas a evitar la entrada de animales.
Sin embargo, según cuentan los vecinos, la puerta lateral de la iglesia está frecuentemente abierta. Así, en la cabecera, luce un «fresco» hecho con pintura roja: «Muerte al klero». Y, en más paredes, el símbolo anarquista.
En cualquier caso, aquella restauración superficial hace 12 años no ha tenido continuidad.
Queda patente en las construcciones más alejadas de la iglesia y de las construcciones anejas, en la linde de lo que fue el monasterio: en el primero de los edificios el acceso es posible, aunque peligroso: el suelo está cubierto de escombros y desechos; y la cubierta, reverdecida por la vegetación. En la construcción que cierra el muro de acceso, la naturaleza se ha apoderado por completo del interior.
Desde MC Restauración recuerdan que ya en 1999 se tomaron medidas para evitar que la estancia anexa a la iglesia, es decir, la capilla funeraria, fuera utilizada como cuadra. Asimismo, otras fuentes locales señalan a la «constante» desaparición de piedras de los muros del complejo monástico.
Juan Carlos Villaverde, responsable de la revista 'Bedoniana', califica de «deplorable» el estado del complejo y de «obscenidad» las declaraciones de Trevín, con clara «vocación electoralista». En la publicación se han recogido, a lo largo de doce números, múltiples artículos sobre la zona, con la intención de «de estudiar y denunciar la situación. Esta es la vergüenza de Asturias».
El poeta Pablo Ardisana, oriundo de la zona y residente en la cercana localidad de Hontoria, reflexiona: «El problema de Bedón es que siempre tuvo mala suerte. Desde el vaciado del guijarral para rellenar la autovía hasta la desaparición de los árboles que allí había: ha dejado de ser el 'locus amoenus' paradisíaco que fue».
Esta situación es la chispa que ha prendido la creación del grupo de 'Amigos de la iglesia de San Antolín de Bedón' en Facebook, que de momento cuenta con 420 miembros para recoger firmas que impulsen la renovación del complejo.
La iglesia y el monasterio de San Antolín de Bedón quedan encerrados solo por la maleza y los árboles, que se ciernen sobre la finca. Allí crece la vegetación y la verja que impide su acceso en coche permanece cerrada con un candado, aunque resulta fácilmente franqueable. Entre tanto, el complejo, origen de mitos y leyendas, y de relatos, se queda tranquilo: «Yo cuando como un yogur al llegar a los pies llega caducado» (sic), se despide un monigote burlón en la pared, de dos metros de altura, junto a una aleatoria declaración de amor grabada en la piedra.
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1. Vista general del complejo histórico, con el viaducto de la A-8.

2. Interior del primer edificio anexo a la iglesia.

3. Complejo anexo a la iglesia, con la estancia restaurada en 1999 al fondo.

4. Algunos de los techos están derruidos, tomados por la vegetación.

5. Última estancia anexa a la iglesia. :: FOTOS: ADOLFO GARCÍA

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Anarquía. Una pintada, en rojo, sobre una de las paredes de la iglesia de San Antolín de Bedón. :: ADOLFO GARCÍA

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