-¿Qué le parece lo ocurrido en el actual Hospital Central donde fueron cesados, por etapas, el gerente y parte de su equipo directivo?
-Lo que han hecho no tiene nombre. Todo el mundo sabe que han cesado a los subdirectores y al director de la unidad de salud mental del Central por una vendetta personal del gerente entrante del Servicio de Salud. Han dejado descabezado a un hospital que supone el 30% del presupuesto sanitario de Asturias. Ya pasó más de un mes desde el cese forzado y seguimos sin gerente. Encima acabará viniendo un mindundi. ¿Quién, si no, vendría cuando le han nombrado todo el equipo?
-El actual Gobierno habla de resultados desastrosos en el HUCA.
-No sólo rechazo que fueran desastrosos sino que afirmo que el HUCA obtuvo los mejores datos de su historia.
-Dicen que acabó con más demoras y una deuda que es la mitad del déficit sanitario regional.
-Mentira. El HUCA hizo el mayor ajuste de gestión de su historia. En los últimos cuatro años consiguió resultados en lista de espera, actividad y balance económico mejores que en otras legislaturas y por delante de algunos hospitales comarcales. Nunca estuvo por encima de los 85 días de demora para operarse y ahora, en sólo dos meses del nuevo gobierno, está en 94.
-¿Dejó usted más de 1.000 enfermos quirúrgicos en los cajones?
-No, y eso es fácil de demostrar. En el actual equipo de Navia-Osorio hay gente que se encargaba de gestionar las listas de espera conmigo. Lo que le tiene que quedar claro al consejero de Sanidad y al de Hacienda es que a partir del 18 de julio la responsabilidad es de ellos. Los resultados de esperas de julio y agosto, que son malos, son producto de la gestión del nuevo Gobierno.
-Habla de una mejor gestión, pero su consejería dejó demoras sanitarias mayores de las que recibió.
-¡No!. En demora, no.
-Si. Cuando asumió en julio de 2007 había en Asturias 14.468 personas en lista de espera y al marchar dejó 17.500 pacientes.
-En junio de 2007 la demora media era de 64,7 días en los centros del Sespa y en junio de 2011 fue de 62,2. Y ello a pesar de haber aumentado notablemente el número de personas que entra en lista de espera y de haber reducido las derivaciones a centros concertados.