La Comisión Nacional de la Competencia pone pegas al cheque-bebé comprometido por Francisco Álvarez-Cascos en su debate de investidura como presidente del Principado. El organismo no cuestiona la medida en sí sino el hecho de que los 2.000 euros anunciados por hijo deban gastarse de forma obligatoria en comercios del Principado. «Los ciudadanos tienen derecho a decidir en qué gastan el dinero y dónde», sostienen las fuentes de Competencia consultadas por este periódico, que entienden que limitar al ámbito territorial de Asturias el uso de ese dinero tendría «efectos distorsionadores» sobre el mercado.
«Se beneficiaría a unos vendedores y se perjudicaría a otros», sostienen estas fuentes, que consideran que lo más razonable es que los ciudadanos puedan invertir esos 2.000 euros en el establecimiento que quieran y en el territorio que quieran. «Tienen derecho a comprar allí donde se les garantice el mejor servicio o el mejor precio», agregan.
La Comisión Nacional de la Competencia alude a algunas experiencias previas que si bien no son idénticas al cheque-bebé anunciado por Cascos, sí presentan ciertas semejanzas. Por ejemplo, las ayudas directas a la compra de automóviles, condicionadas a que los vehículos se comprasen en la comunidad autónoma en la que estaba censado el propietario.
A este respecto, se elaboró un estudio en el que se señalaba que en Madrid, donde se acumulan más concesionarios, los precios eran más bajos para los compradores. Pero el organismo indica que habitantes de comunidades vecinas, caso de Castilla-La Mancha, no podían comprar sus vehículos en Madrid porque perderían la subvención y debían hacerlo en su región, donde había menos competencia y, por tanto, precios más altos. «Entonces ya alertamos de que esa práctica tenía efectos distorsionadores, algo que podría repetirse ahora con este cheque-bebé», argumentan estas mismas fuentes.
Competencia, aún siendo un organismo consultivo, recomienda no proyectar así la ayuda, aunque precisa que cualquier actuación contra la misma debe venir motivada porque alguien presente una impugnación. A este respecto, cita lo sucedido en el País Vasco, donde el Gobierno autonómico entregó un cheque para la compra de libros que debía gastarse en pequeños comercios o librerías. Las grandes superficies llevaron el asunto a los tribunales, se aclara, que anularon el acuerdo del Ejecutivo vasco.
La Comisión Nacional de la Competencia precisa, eso sí, que su posición no supone un rechazo general a la concesión de ayudas por parte de las administraciones públicas. Se pueden entender, sostienen las fuentes consultadas, «siempre que estén justificadas y no distorsionen la competencia».
Encaje presupuestario
Hay que tener en cuenta, en todo caso, que el cheque-bebé es, al menos de momento, un compromiso de gobierno todavía sin plasmación efectiva. Francisco Álvarez-Cascos realizó el anuncio en el debate de investidura, cifrándolo en 2.000 euros y limitando el gasto de esa cuantía a comercios del Principado. Pero, desde entonces, apenas ha habido más noticias al respecto.
Únicamente el pasado agosto, en la reunión que Cascos mantuvo con los secretarios generales de la Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras, Justo Rodríguez Braga y Antonio Pino, se informó de que el Gobierno está buscando encaje presupuestario a la medida, orientada a fomentar la natalidad en una región con serios problemas demográficos.