La cueva de Coímbre, emplazada en el término municipal de Peñamellera Alta, vuelve a abrir sus puertas a la investigación. El equipo de expertos que viene realizando desde 2008 excavaciones en el interior de la caverna localizada cerca de Niserias, y aproximadamente a un kilómetro de Alles, instalaba en la tarde del domingo sus bártulos y arrancaba ayer a primera hora de la mañana la que será su cuarta campaña de investigación. «Nos hemos encontrado la cueva intacta, porque al estar cerrada con verja no ha entrado nadie en todo este tiempo», celebraba ayer David Álvarez, director de la investigación.
Hasta el próximo ocho de octubre, arqueólogos y estudiantes de Historia del Centro Asociado de la UNED en Asturias, de la Universidad del País Vasco y de la Universidad Complutense de Madrid, se centrarán en la excavación de la rica secuencia del Magdaleniense superior puesta al descubierto en anteriores campañas.
El Ayuntamiento de Peñamellera Alta colabora activamente con las infraestructuras necesarias para el desarrollo de la excavación, pero las investigaciones se desarrollan bajo el mecenazgo íntegro de la Fundación Mª Cristina Masaveu Peterson. La financiación privada de este proyecto permite a este equipo de investigadores continuar sus trabajos de campo, al contrario de lo que les ha sucedido a otros muchos expertos que se han visto obligados a paralizar sus investigaciones como consecuencia de la reducción de subvenciones por parte de las Administraciones públicas. En Coímbre los investigadores cuentan además con los permisos por parte de la Consejería de Cultura desde hace tiempo, por lo que tampoco ha supuesto para ellos ningún contratiempo el cambio de responsables en el Gobierno regional.
El yacimiento fue descubierto en 1971, momento en el que fueron localizadas varias manifestaciones artísticas de estilo magdaleniense en su interior. Sin embargo, no fue hasta 2008 cuando comenzaron las intervenciones arqueológicas. Desde entonces, ya son tres las campañas de excavación realizadas en la caverna peñamellerana, donde el equipo ha descubierto un importante yacimiento del Magdaleniense Superior que corresponde a los últimos cazadores recolectores del Oriente de Asturias. Los expertos vienen trabajando durante todo este tiempo en dos áreas distintas. La primera se encuentra a unos doce metros por debajo de la cota del mar, a la entrada de la cueva (y se denomina Zona A) y, la segunda, está situada al fondo de la cueva, a unos 3,4 metros por debajo de la cota (Zona B).
Los arqueólogos profundizarán estos días en el estudio de las distintas ocupaciones identificadas, que poseen una antigüedad de 15.000 años. Concretamente, se ampliarán los trabajos realizados en esta segunda área, que hasta el momento se desarrollaban en un foso de dos metros cuadrados en el que ya se han localizado una gran cantidad de materiales líticos y óseos, así como numerosos restos de fauna, lo que da muestra de la intensidad de la ocupación humana. «Ampliaremos otros dos metros cuadrados más el foso para seguir buscando, como hasta ahora, restos en tres niveles arqueológicos», comentó Álvarez, quien confía en seguir localizando «más o menos» lo que se ha hallado hasta la fecha. «Puede que salga algo excepcional, pero lo más normal es que aparezcan los mismos materiales que veníamos localizando hasta ahora», apunta. Una vez terminada la excavación, se procederá al análisis de todos los restos recuperados, labor que se realiza a lo largo del curso académico en el Laboratorio de Arqueología que la UNED tiene en Gijón.