Dos macrohospitales en uno. Dos HUCAs. Uno inconcluso, en La Cadellada, pendiente de montaje y apertura, y otro activo, en El Cristo, que, aunque funcionando, se mantiene en gran medida a la espera de una mudanza que no sólo no tiene fecha fija, sino que se retrasa cada vez más. En el medio de todo ello, una plantilla de más de 5.000 trabajadores, un presupuesto actualizado de 420 millones de euros y un listado de casi 7.000 pacientes pendientes de ser operados, con una demora media cercana a los cien días. Por si fuera poco, hay que sumar la crisis y la amenaza de falta de liquidez que se cierne sobre la sanidad pública asturiana, donde se registran ya impagos.
Este es el panorama al que se enfrenta el nuevo gerente del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) que mañana, lunes, tomará posesión de su cargo. Juan José Pérez Blanco no es médico, sino ingeniero industrial, y no ha ocupado cargos en Asturias. Hijo de inmigrantes gallegos, nació en Olpe, Alemania, hace 38 años. Viene de Galicia, donde ejerció como director de Recursos Económicos y Servicios Generales del Hospital de Orense. Pasó también por el de Pontevedra y el de La Paz, en Madrid. Reemplazará en el puesto a Mario González, que llevó las riendas de los dos proyectos (el viejo y el nuevo HUCA) en los últimos cuatro años. En contra de los pronósticos iniciales, el consejero de Sanidad entrante optó por destituirle y buscar una 'cara nueva' para el HUCA.
500 millones de euros
Ahora, Pérez Blanco tendrá que hacerse con una de las actuaciones más complejas de la comunidad autónoma. La del HUCA es, además, una de las obras hospitalarias de mayores dimensiones en la sanidad pública española. Su coste constructivo se acerca a los 300 millones de euros (296,6) pero se eleva a los 500 si se suman equipamientos, urbanización y accesos. En metros cuadrados, 190.000, el equivalente a una veintena de campos de fútbol. Parecen medidas imposibles de gestionar, pero habrá que hacerlo.
El nuevo gerente no es ajeno al reto y aunque no conoce La Cadellada al detalle, es consciente de la importancia de lo que tendrá entre manos desde el lunes. «Espero no defraudar a los asturianos», confesaba días atrás a EL COMERCIO en sus primeras declaraciones públicas tras ser designado como máximo responsable del HUCA. La Consejería de Sanidad que dirige José María Navia-Osorio (Foro Asturias) ha querido fichar a alguien de fuera y con un marcado perfil técnico para la fase que se inicia ahora: la de concluir y abrir el futuro hospital que desde 2005 se construye en La Cadellada.
Pero el traslado al nuevo emplazamiento, algo que según el Gobierno regional se demorará hasta septiembre de 2013, no será su único handicap. El retraso en más de un año en el plazo de apertura plantea varios interrogantes. El primero es ¿qué hacer con el viejo hospital, el que desde hace medio siglo funciona en el barrio de El Cristo? El deterioro que sufren los 17 edificios del complejo, en especial el del viejo Hospital General que años atrás tuvo que ser apuntalado, es más que evidente. Las diferentes administraciones sanitarias llevaron a cabo actuaciones de lo más diversas para mantener en condiciones al antiguo hospital. Desde planes directores hasta reformas y rehabilitaciones. Se agregaron ascensores, baños en las habitaciones y se taparon goteras. También se repararon techos, apuntalaron estructuras y trasladaron equipamientos con el fin de aligerar el peso de las plantas superiores que no daban más de sí. Había que garantizar la seguridad de pacientes y trabajadores y evitar así situaciones como la ocurrida en Valdecilla, donde se llegó a derrumbar una de sus fachadas.
Pero con la obra de la Cadellada en marcha, algo que se inició el 7 de junio de 2005, las reformas en profundidad se paralizaron. En el viejo hospital sólo se mantuvieron los trabajos de mantenimiento general: pintar habitaciones, alguna que otra fachada, reparar suelos y velar sobre todo por la supervivencia de los viejos equipos que deben 'aguantar' hasta que se lleve a cabo la mudanza. Diversas fuentes consultadas no dudan en que el antiguo complejo «puede tirar uno, dos o tres años más. Si sobrevivió medio siglo, ¿cómo no lo va a hacer hasta 2013?», respondía irónicamente un antiguo responsable.
La gran encrucijada a la que se enfrenta el actual HUCA no es tanto el retraso en el traslado, que tarde o temprano tendrá que hacerse, sino la actualización tecnológica pendiente. El futuro gerente deberá resolver si aplaza la llegada de nuevo equipamiento hasta que se abra La Cadellada (algo que en el mejor de los casos no ocurrirá hasta septiembre de 2013, según el nuevo Gobierno regional) o si, por contra, lo incorpora al viejo hospital. El problema añadido a esto es que mucha de la nueva tecnología no se puede instalar en El Cristo por lo que es obligado esperar a que se inaugure el futuro hospital. Es el caso de los aceleradores lineales para radioterapia oncológica o, sin ir más lejos, la estrella del futuro HUCA: el 'Da Vinci', que permitirá que los cirujanos puedan realizar operaciones asistidos por un robot. «El retraso en la apertura condicionará tecnológicamente al actual hospital. Los pacientes no podrán beneficiarse de las actualizaciones y renovaciones de los equipos hasta que se abra La Cadellada», explica un conocedor del proyecto del HUCA.
La última incorporación técnica en El Cristo data de septiembre pasado. Fue un PET para Medicina Nuclear. Este aparato «lo pudimos instalar aquí porque luego es fácil de llevar al nuevo emplazamiento», explicaron responsables de la compañía comercial que surtió el equipo y que se encargará luego de su mudanza. Pero hay otros aparatos que no disponen de esa versatilidad y, por lo tanto, tendrán que esperar. ¿El tiempo? Ese será otro de los interrogantes a los que que deberá responder Pérez Blanco.
El 90% está listo
Fuentes del Gobierno saliente precisaron que dejaron «lista» la compra y adjudicación del 90% de los equipos. Gran parte de las licitaciones quedaron resueltas y de las pendientes «dejamos redactados los pliegos de condiciones para que fueran revisados por los nuevos responsables», indicaron.
En La Cadellada queda por finalizar detalles de la obra. El edificio administrativo (el antiguo pabellón psiquiátrico) se encuentra prácticamente culminado. «Faltan unos detalles mínimos», indicaron. Éste fue uno de los últimos escollos de un proyecto que debería haber sido entregado en diciembre de 2009 y cuyo presupuesto de adjudicación pasó de 205 a 296 debido a la autorización de dos sobrecostes.