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Sabugo, la flor de la maravilla

LOS EPISODIOS AVILESINOS

Sabugo, la flor de la maravilla

El medieval pueblo marinero, extramuros de la Villa, es hoy uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad

16.10.11 - 02:40 -
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Fue la pesca la que labró su pasado como pueblo. Capturaban productos del mar con barcas armadas por ellos, lo mismo que hicieron con galeras y galeones. Por ejemplo, para Pedro Menéndez de Avilés, cuando puso rumbo a la América del norte
Por siglos estuvo bastante clara la identidad de Sabugo como pueblo. Hoy, su núcleo central (plaza del Carbayo) se ha reconvertido en una de las zonas hosteleras más famosas de Asturias.
Por lo que se ve, aquí siempre mandó la humedad. Ayer marinera y hoy sidrera. Ni los mareantes, antes por los violentos oleajes. ni los mareados, ahora por los vapores etílicos, mayormente.
Los libros más antiguos del Archivo Histórico local, nos informan que en el año 1479, el alcalde de mar, de Sabugo, era Pero López. Mientras la vecina y poderosa Villa de Avilés tuvo tres regidores ese mismo año (Juan del Peso, Juan Rodríguez y Ferrando de Cabada). Sabugo, tenía forma y maneras de ente autónomo.
Y también llama la atención la cuestión de su iglesia de Santo Tomás de Canterbury (siglo XIII), que dependía de la jurisdicción eclesiástica de Pravia y no de la de su vecina tan próxima: la avilesina de San Nicolás de Bari (siglo XII).
Ambos templos construidos con poca diferencia en el tiempo, lo que dice mucho sobre la importancia de Sabugo, edificado sobre suave colina resbalando hacia la mar, en un lugar próspero en flores de saúco, planta que siempre sirvió como infusión ('fervidiello') para sus habitantes mayoritariamente marineros, pescadores y artesanos de útiles marinos. Todos vivían del mar y muchos morían en él.
Pueblo de gentes humildes y aguerridas, celosos de su 'independencia' respecto a la villa, a la que estuvo 'unida' durante siglos por un enclenque puente de madera. Símbolo, precisamente, de la desunión social entre ambos.
Sabugo fue trazado con tiralíneas: la calle de Alante, hoy de La Estación; la de Atrás, ahora de Bances Candamo; la de Enmedio, actualmente de Carreño Miranda y su recoleta plaza (con su extraordinaria iglesia) que, en tiempos, lució un arrogante carbayo, donde antes hubo un fresno, una fuente pública y un cementerio adosado al templo.
Sabugo fue 'descaradamente' rico (en la Edad Media), y luego descarnadamente pobre. Y por pobre fue agotado por calamidades, mayormente sanitarias.
Y luego ocurrió que, en el siglo XIX Avilés rescató terreno al mar y ensanchó su zona urbana construyendo el parque del muelle y la actual plaza del mercado. Una vez creados estos espacios llanos y habitados, Avilés engulló definitivamente a Sabugo, al que integró como barrio.
La 'invasión' quedó completada al inaugurarse (1890) la nueva estación de ferrocarril de Avilés en terrenos ocupados antaño por sus carpinteros de ribera (astilleros de épocas pasadas).
Todavía quedan rescoldos de 'su suspirada independencia', en alguna de las coplas bailadas al sosegado ritmo de danza prima: 'Mal haya quien puso el puente para pasar a la Villa, sabiendo que hay en Sabugo la flor de la maravilla'.
Hoy, aquel pueblo marinero, es una de las zonas mas nobles (¡manda calao!) de ese Avilés de por los siglos de los siglos amén.
Su historia es tan variada en acontecimientos que exige episodios aparte. Y si alguna conclusión hay que sacar, ahora, es: que Sabugo no es mejor, ni peor, que éste, aquel o el otro.
Sabugo, es distinto. Y punto.
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