Berciano de Ponferrada e hijo de avilesino, Luis del Olmo es una institución en el mundo de la comunicación. Clara, pausada y serena, su inconfundible voz llega cada mañana a millones de personas a través de 'Protagonistas', el programa más longevo de la radio española. Ayer acudió a Avilés a recoger el premio HDL Colesterol Bueno, un reconocimiento a su labor divulgadora de los hábitos alimenticios saludables.
-Hoy, el protagonista es usted.
-Hay otros, un doctor muy importante -Juan Tamargo-, y una ciudad llamada Avilés que al igual que la mía, ha pasado de ser una de las mas contaminadas a una de las más limpias de España, y que está asistiendo a un movimiento cultural maravilloso, un proyecto ilusionante que tantos dolores de cabeza os está dando. Espero que se solucione pronto.
-¿Cómo ve el conflicto que se ha creado en torno al Niemeyer?
-El Principado y el resto de organizaciones y administraciones tienen que llegar a un acuerdo. Eso no tiene vuelta atrás. Es una página tan atractiva para el turismo y para el alimento cultural de Avilés, que tarde o temprano se va a resolver. Cuando mi amigo Álvarez-Cascos tenga representación en él, el tema se habrá solucionado.
-Llega a Avilés al final de una semana informativamente densa.
-Yo he venido a Avilés con escolta. Los canallas etarras fueron en mi busca ocho veces, y si no consiguieron su objetivo ha sido gracias a ella. Para mí, el comunicado de ETA ha quedado cojo. Faltan muchas cosas: que los asesinos pidan perdón a los cientos de familias que han descabezado y que entreguen las armas. Que se disuelvan y desaparezcan. Y eso no lo han hecho. Faltan muchas páginas por escribir, pero más vale algo que nada.
-¿Qué opinión le merece la conferencia de San Sebastián?
-Ha sido una tomadura de pelo. Nunca pensé que unos señores que han tenido mando una organizaciones internacionales de paz se presten a esto cobrando dinero. Es vergonzoso. En esa conferencia también faltaba una representación de las víctimas y del gobierno. Hubo muchas ausencias. A mi modo de ver, ha sido una charla de amiguitos organizada por los batasunos. De ahí no podía salir nada nuevo.
-Además del comunicado de ETA, la semana ha traído la muerte de Gadafi.
-Yo no me alegro de la muerte de nadie, pero recurro a un dicho: 'A todo cerdo le llega su San Martín'. Ha hecho tantas barbaridades... Ha vulnerado todas las leyes de la decencia, la justicia y la equidad, y ha encontrado su merecido. Me alegro por su pueblo por toda la comunidad mediterránea. Ahora estaremos un poco más tranquilos.
-¿Cree en la independencia de los medios de comunicación?
-Es una asignatura que no tenemos aprobada. Desgraciadamente, la mayoría de los medios de comunicación dependen de los dineros que les factura la administración, y a partir de ahí, no hay libertad. No puede haberla. Un periódico, una radio o una televisión que recibe una subvención de miles o millones de euros no tiene libertad para poner verde, si se tercia, al gobernante o al jefecillo de turno.
-¿Qué opina de las nuevas tecnologías de la información?
-No es que no comulgue con internet, pero yo trabajo a la vieja usanza. Me va muy bien. A los oyentes que llaman a mi programa nadie les pregunta su nombre, ni de que quieren hablar, ni nada, y esa libertad, que tanto disfruto, sólo me la da la radio. El viernes hice mi programa 1 1.151.
-¿Qué le hace seguir?
-Si me jubilara del micrófono lo iba a pasar mal. Iba a echar mucho de menos la radio, a los compañeros... Cuando me invitan a una facultad de Ciencias de la Información, lo primero que digo que lo hay que hacer para triunfar en la radio es volverse loco por ella, y a mí, esa locura aún no se me ha pasado. Si me jubilo, o me jubilan, me moriría de pena. Echaría tanto en falta el micrófono que dejaría de funcionar.
-Su actual emisora, Punto Radio, ha dejado de emitir información territorial en Asturias y también en otras provincias.
-La crisis ha entrado como un elefante en una cacharrería. No sólo en la empresa en la que trabajo, sino en todas las que compiten en las ondas. Hace una hora hablé con un antiguo compañero que está formando una empresa para explotar las emisiones locales de Asturias. La gente quiere información de su pueblo, de su comunidad, y tengo fe ciega en que Punto Radio vuelva a recuperarla para Asturias.
-Ha apelado a la crisis. ¿Cómo ve el futuro?
-No lo sé, e intuyo que nadie lo sabe. Cada vez que entrevisto a un economista, me da pocas esperanzas. Pregunto hasta cuándo y hasta dónde, y unos me dicen que dos años y otros que tres. A mí me preocupa que dure otros dos. Si ahora, con cinco millones de parados, las cosas van mal, dentro de dos años puede ser escalofriante. Estoy aturdido con las informaciones que me llegan, y la gente de la calle empieza a no saber qué ocurre con esas órdenes que nos llegan desde Europa.
-¿Usted confía en ellas?
-Los que las emiten nos están demostrando que tienen tan poca idea de lo que está sucediendo como el ciudadano de a pie. No sé si tendrán que jubilar a los páters económicos que están en Bruselas. Hay que esperar, a ver si algún día empiezan a venderse esos miles de pisos vacíos, a que esos millones de personas que se han ido a la calle porque su jefe les ha despedido vuelvan a su trabajo y a que este pueblo vuelva a sonreír. No merecemos esta amargura.