Unos defienden la reconstrucción de la fachada del inmueble, el que la Universidad de Oviedo tenía en la calle Argüelles y que hace 10 días se convirtió en escombros; otros, son más partidarios de un nuevo proyecto que modernice el edificio. De momento, la parcela, en el centro de la ciudad, está a la espera de movimiento y el proyecto «va para largo», explicaron desde el departamento de prensa de la institución académica.
La reunión que ayer mantuvieron responsables de la Universidad con la Unión Temporal de Empresas (UTE) encargada de las frustradas obras de reforma «no avanzó todo lo esperado», informó el gerente, Víctor Espinosa, que no quiso realizar más declaraciones. Los motivos radican, según la Universidad, en la disparidad de criterios sobre la reposición de la fachada. También sobre la asignación de las obras: «Es muy posible que nos obliguen a volver a adjudicar los trabajos», anunciaron.
El inmueble del 19 de la calle Argüelles fue construido en 1946 y tiene un grado de protección parcial 2, es decir que antes de su derribo la Ley de Patrimonio permitía la rehabilitación del edificio conservando la fachada. Siguiendo esa premisa, tras el derrumbe de la estructura interna, el Consistorio optó por demoler también el frente siempre que la Universidad lo reprodujera «idénticamente».
El concejal de Urbanismo, Alberto Mortera, aligeró pronto las exigencias. Garantizó que el Ayuntamiento apoyará «cualquier solución, aunque sea distinta, que beneficie al Campus de Excelencia Universitaria». Y en ese debate, en el que el Gobierno regional deberá expresar también su postura, aguarda aún el proyecto.
El edificio «se encontraba en un pésimo estado de conservación con problemas de filtraciones y humedades en las cubiertas y fachadas que afectaban gravemente al interior de los pisos y carpintería exterior». Por eso, la institución académica había reservado 1,36 millones de euros para la reforma del edificio. Las empresas Construcciones Alfredo Rodríguez y MC Construcción y Restauración resultaron adjudicatarias del concurso para la transformación de la antigua residencia de profesores, en cuyos bajos se ubicaba la librería de la Universidad. En dos años, el remozado edificio albergaría el Centro internacional de Postgrado. Una fecha que, evidentemente, se retrasará.
La UTE, antes de la demolición controlada de la fachada, retiró los elementos ornamentales más destacados, como el escudo y parte de la cornisa, para usarlos en caso de una reconstrucción.
Fueron los obreros de las empresas quienes el viernes 28 de octubre advirtieron la rotura de un pilar. Pocas horas después de desalojar el inmueble, la estructura interior se desplomó.