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Un forense había recomendado que el reo asesinado fuera ingresado en otro centro

Asturias

Un forense había recomendado que el reo asesinado fuera ingresado en otro centro

El médico acreditó los problemas mentales de Justo P. A. y su abogada tenía recurrida la orden de recluirle en Villabona como preso preventivo

17.11.11 - 02:43 -
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Justo P. A., el interno que el viernes perdió la vida en el patio del módulo 8 por los puñetazos y patadas en la cabeza propinadas por Jaouad B. K. fue ingresado en Villabona, pese a un informe forense que aconsejaba otra solución. El corverano padecía serios trastornos de orden psiquiátrico, cosa de la que informó el especialista en medicina legal que le atendió tras su detención, el pasado 28 de septiembre. El facultativo recomendó trasladarle a un centro de rehabilitación pero el magistrado-juez dictó su ingreso preventivo en prisión bajo la imputación de un delito contra la propiedad y otro de atentado a la autoridad. La abogada defensora, Concepción Trabado, tenía recurrida esta decisión.
En prisión, Justo P. A. fue sometido a una nueva inspección, tal y como marca el protocolo. A resultas de la misma, se procedió a recluirle en el módulo 8, recinto que mezcla unos 140 internos, entre los que hay preventivos, penados y reincidentes. «No debía estar en Villabona y, en todo caso, su lugar hubiera sido el módulo de enfermería, que es donde están los que tienen problemas mentales», entiende Trabado, quien ahora actúa como acusación particular, defendiendo los intereses de los padres de Justo P. A.
La decisión sobre el corverano se cruzó el pasado miércoles con otra. Ese día «recibimos un informe que advertía de que en el módulo 9 se estaba formando un grupo que alteraba la convivencia», reconoce la dirección del centro penitenciario. La pandilla contaba con internos de origen dominicano y también con Jaouad B. K. «Aplicamos el procedimiento habitual y se movieron a seis o más internos de ese grupo para evitar que cogieran fuerza», detallan en Villabona. El traslado llevó al marroquí hasta el módulo 8.
Dos días estuvieron Justo y Jaouad compartiendo recinto, antes de que el marroquí se topase con el corverano. Las cámaras móviles instaladas en el patio grabaron una paliza que duró entre dos y tres minutos. Hasta ese momento, al agresor le restaban tres años y medio para cumplir condena. Ahora ha sido imputado de homicidio por la magistrada-juez María Luisa Llaneza, lo que le expone a una nueva pena de entre 10 y 15 años.
Los abogados de agresor y víctima aprecian «un fallo en el servicio de clasificación del centro penitenciario» y reclaman que se explique por qué dos reos ligados por un peligroso antecedente acabaron en el mismo edificio. El 11 de abril de 2003, Justo P. A. y Jaouad B. K. protagonizaron una pelea, en el curso de la cual el corverano apuñaló al marroquí en la espalda con una navaja de 11 centímetros. Fue condenado por ello y «en la trifulca Jaouad juró que un día mataría a mi cliente», asegura Trabado.
«Villabona tiene un expediente con cada uno de sus internos; en él aparece reflejada la sentencia que les condena así que tuvieron oportunidad de conocer aquel suceso», afirma la abogada. «Reunirlos fue como si a un paciente con alergia a la penicilina vas y se la recetas», agrega. Desde el centro penitenciario oponen que «si separásemos a cada interno que tiene algún motivo de incompatibilidad con los demás, haría falta un módulo por preso».
La responsabilidad de Instituciones Penitenciarias en el suceso es una cuestión que deberá aclarar la jueza de instrucción. La Ley Orgánica General Penitenciaria conmina a velar «por la vida, integridad y salud de los internos». La doctrina del Tribunal Supremo avala que esta norma conlleva la obligación de «adoptar en cada caso las medidas de seguridad adecuadas a los peligros que genere cada concreta situación». Todo ello está deviniendo en sentencias que obligan al Estado a indemnizar a los deudos de los presos fallecidos a consecuencia de una agresión en la prisión. El último fallo conocido en este sentido es del mes pasado y fijó en 80.000 euros la reparación a los deudos.
Aislado hasta el traslado
La responsabilidad del centro penitenciario será determinante para fijar la cantidad de la posible compensación así como los atenuantes o agravantes del delito. De momento, el imputado, Jaouad B.K., se ha negado a declarar ante la Guardia Civil y la magistrada-juez, por encontrarse afectado por lo sucedido. Está recluido en el módulo de aislamiento de Villabona y asegura que «no quería matarle». Instituciones Penitenciarias tiene previsto solicitar a la instructora permiso para trasladarlo al imputado a otra cárcel, cosa que aún no ha sustanciado, a la espera de que el marroquí quiera declarar o la magistrada practicarle alguna diligencia adicional.
Tanto al agresor como a la víctima les constaban numerosos antecedentes. Entre los años 2001 y 2003 Jaouad participó en al menos tres reyertas, agredió a un agente y apuñaló a otro joven. Justo P. A. fue detenido el 28 de septiembre pasado tras asaltar un establecimiento avilesino. Entró «con los ojos desorbitados y babeando», según la dependienta. Se llevó 150 euros. Los agentes le dispararon en una pierna para reducirlo.
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