Cada 10 de diciembre la localidad canguesa de Corao se encomienda a su patrona, Santa Eulalia de Mérida, y la Asociación Cultural Abamia aprovecha la fecha para promover una reivindicación cultural que este año tenía relación con la emblemática iglesia de Santa Eulalia de Abamia, construida en el siglo XII sobre restos de otro templo del siglo VIII y donde se supone que estuvieron enterrados el rey Pelayo y su esposa Gaudiosa.
Ayer, 10 de diciembre, se presentó en Corao una maqueta de la iglesia de San Eulalia de Abamia de la que es autor el proyectista llanisco Paco Lavín. La obra es tangible; tiene dimensiones de 45 por 30 centímetros; está representada a escala 1:100 y responde a un encargo realizado por Ildefonso Noriega Arquer, residente en el palacio de Corao y descendiente del recordado y gran benefactor Eduardo Llanos y Álvarez de las Asturias. Noriega Arquer acordó ceder la espléndida maqueta a la Asociación Cultural Abamia para su uso y disfrute y, de momento, va a quedar ubicada en el edificio conocido como la Casa del Médico de Corao, inmueble en el que tiene su sede el colectivo vecinal.
En el acto de presentación, Paco Lavín comentó que había invertido «45 días» en la realización de la maqueta y explicó que como materiales había utilizado «arcilla blanca, laminado de corcho y musgo». Como fuente de inspiración aprovechó «fotografías antiguas» y para la planimetría se basó «en la iglesia actual, porque no creció», aunque en su aspecto exterior ya no se parezca en nada al templo original.
Sobre la maqueta presentada ayer, Paco Pantín, secretario de la Asociación Cultural Abamia, valoró que la obra ofrece «una dimensión nueva, un valor añadido que refleja el estado del edificio en su momento de máximo esplendor». Y definió el trabajo de Lavín como «extraordinario y precioso, obra de un verdadero artista».
Pero la jornada no sólo sirvió para festejar la llegada a Corao de lo que se supone será una obra enriquecedora para la localidad. Paco Lavín pronunció una documentada e interesante conferencia sobre la historia de las maquetas a lo largo del tiempo, más o menos desde hace 40.000 años, «cuando despertó en el hombre su inquietud por el arte». Y desde su óptica personal comentó que «existe una idea muy confusa sobre lo que es una maqueta. Es mucho más que un plano en tres dimensiones. Es un trabajo artístico que refleja las inquietudes del autor». Lavín matizó que la maqueta ya está presente en el Antiguo Testamento, «cuando Yahvé le dictó a Moisés, conforme a un modelo, la forma en que debía construir el tabernáculo donde depositar las Tablas de la Ley». Y recordó que grandes artistas como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Gaudí o Le Corbusier «dieron valor a sus ideas a través de las maquetas».
Pero hubo más actividad cultural en la tarde de ayer en Corao. La Asociación Abamia abrió el cofre de su archivo fotográfico para proyectar 30 instantáneas, con el fin de realizar un repaso visual sobre cómo el paso del tiempo influyó en el estado de conservación de la iglesia de Santa Eulalia de Abamia. Las fotografías cubrían el espacio entre los años 1897 y 1977.
Lavín tiene su taller en la localidad llanisca de Nueva, la tierra de sus antepasados. Regresó hace años al terruño, desde Oviedo, con la idea de «montar una conservera de pescado». El proyecto no fraguó y dio paso a un torrente artístico para el que utiliza materiales bien sencillos: aglomerado de corcho, pasta de modelar y pinturas acrílicas. De la maqueta de ayer valoró que fue un esfuerzo «gratificante, al tratarse de algo ubicado en un territorio en el que vives y al que quieres».