Una vecina del barrio langreano de La Joécara, Enriqueta Rotella Torre, de 87 años y con problemas de movilidad, falleció en la tarde de ayer tras ser golpeada por un tren de Renfe cuando cruzaba por un paso a nivel situado en las inmediaciones de la plaza de abastos de Sama. En el momento del accidente, las barreras estaban bajadas en previsión de la inminente llegada del convoy.
Testigos presenciales de lo sucedido explicaron que 'Queta', como la conocían en el barrio, pasaba todos los días a esa hora. «Como el tren tarda mucho en pasar después de que bajan las barreras, debió pensar que le daba tiempo, pero no fue así y la pilló casi a final». Otro de los testigos recordaba que «alguien le gritó que esperase un poco, que venía el tren, pero ya fue tarde».
A pesar de que en pocos minutos se personó en el lugar una UVI móvil y se intentó recuperar a la anciana, los esfuerzos fueron inútiles. Después de unos 25 minutos, los sanitarios tuvieron que certificar su muerte. El cuerpo de Enriqueta Rotella -de la familia de 'Las Rabilas'- fue trasladado al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).
El siniestro tuvo lugar alrededor de las cuatro de la tarde, cuando un convoy procedente de El Entrego y que se dirigía a Oviedo acababa de salir de la estación de Sama y había recorrido apenas 300 metros. Los vecinos de la zona reconocen que «a menudo pasamos con las barreras bajadas porque el tren tarda mucho en llegar ya que las cierran cuando sale de la estación». Todo parece indicar que eso fue lo que ocurrió ayer, ya que la fallecida no hizo caso a las barreras ni a las señales luminosas.
Como consecuencia del accidente, el tráfico por esa línea quedó interrumpido. Se habilitaron servicios alternativos de autobús hasta que el juez autorizó el levantamiento del cadáver, aproximadamente a las 17.30 horas. Tres fueron los servicios afectados por el corte, ya que la línea volvió a abrirse al tráfico a las seis de la tarde.
Tanto este paso a nivel como otro situado a escasos cien metros tienen un trazado anterior a 1960. Ambos están considerados un punto negro desde hace años, máxime desde que el crecimiento urbano de Sama motivó que varios edificios quedasen al lado de las vías, por lo que el tránsito de vehículos y peatones es muy intenso. Ya se han producido varios alcances mortales en la zona, razón por la que los colectivos vecinales han denunciado en numerosas ocasiones su peligrosidad. El último accidente con víctimas se produjo el 16 de noviembre de 2009. Entonces fallecieron atropellados María Teresa R. B., de 54 años y vecina del barrio langreano de La Joécara, y de Constante G. B., de 70 años, de La Felguera.