La aplicación, desde comienzo del año, de una nueva tarifa variable sobre el precio del combustible que ha provocado protestas de los usuarios, y las negativas perspectivas económicas para 2012 que tiene Europa aconsejaron a los responsables de LDLines, naviera concesionaria de la autopista del mar Gijón-Nantes, recortar o, al menos, retrasar, sus planes de expansión en El Musel. Un tercer factor de ralentización puede ser la negociación con la Autoridad Portuaria de Gijón de un abaratamiento del coste de las escalas, que todavía no ha concluido.
El caso es que la incertidumbre sobre la repercusión de la crisis y un incremento del precio del pasaje respecto al pasado año próximo al 10% (unos 45 euros por trayecto, aunque parece ser que bajará algo en febrero) en la explotación de la autopista del mar no sólo aplaza la incorporación del segundo barco, sino que altera también los planes sobre la conexión con Irlanda, que no será directa, sino a través de Nantes.
LDLines «descarta iniciar» la línea con travesía directa, pero no que pueda llegar a ser así en el futuro. No obstante, entre experimentación por las nuevas condiciones económicas y los inevitables tira y afloja en la negociación con El Musel, la planificación de comenzar el pasado día 16 el nuevo servicio, con un barco que, a la vez, complementase la autopista del mar, ha dado paso a dudas y nuevas ideas, menos arriesgadas.
Sin perjuicio de lo que puedan deparar nuevas reuniones previstas en París para los primeros días de febrero, LDLines apuesta actualmente por crear una nueva línea entre Rosslare (Irlanda) y Nantes, con un barco que haría dos trayectos semanales en cada sentido y un tercer viaje entre Nantes y Gijón. El objetivo sería aumentar, de momento, una escala semanal, los domingos, de la autopista del mar. Implicaría incorporar un segundo barco, pero no exclusivamente dedicado a esa línea, ni alternativamente a la misma y a una conexión directa de Gijón con Irlanda.
La naviera francesa, que no quiere restar nada a su trabajo en El Musel y recuperará el próximo día 29 el servicio del más capaz 'Norman Voyager', considera, sin embargo, que todavía no se dan las circunstancias necesarias para un aumento más significativo de la autopista del mar y quiere conseguir rentabilidad antes de que se acaben las subvenciones, lo que equivale a consolidar el servicio con vistas a un futuro sin ayudas.
«Todavía no es rentable»
Las fuentes consultadas por EL COMERCIO aseguraron que, a pesar de los buenos datos sobre ocupación registrados en el primer año, que han llegado a ser calificados como «sorprendentes» por lo favorables, la autopista del mar Gijón-Nantes depende, hoy por hoy, de las subvenciones, ya que «no es rentable».
LDLines argumenta que el barco, en dirección a Francia, sale realmente saturado y a veces quedan camiones en tierra los domingos. Considera satisfactorio el movimiento de la escala de los martes, pero asegura que son pocos los camiones que acceden al barco los jueves, porque no les interesa llegar a Francia al mediodía del viernes, dadas las restricciones de circulación que rigen durante los fines de semana. La escala de los jueves se aprovecha para sacar coches nuevos y carga no acompañada, junto a «25 camiones, como máximo». Según la misma versión, la ocupación de las travesías en dirección a España es todavía muy mejorable y, por otra parte, el mercado entre Irlanda y la Península Ibérica no justifica, en principio, una conexión directa.
Así las cosas, la única urgencia que tiene LDLines, todavía no obligada a aumentar las escalas en función del contrato, consiste en evitar las listas de espera y que haya camiones que queden sin plaza los domingos.
La rotación ahora ideada mantiene el servicio del 'Norman Voyager' entre Gijón y Nantes e incorpora el segundo barco para ofrecer cuatro escalas semanales en cada puerto y la oportunidad de enlazar, en la dársena francesa, hacia Rosslare.