La de ayer fue la última edición de 'Suma y Sigue' con Antonio Ripoll al frente del equipo gestor. El director de la Fundación Municipal de Cultura, que alcanza el próximo 1 de marzo la jubilación administrativa, fue glosado por Román Álvarez como «un pilar indispensable en la vida cultural de nuestra ciudad», además de «un trabajador incansable que ha dejado muy alto el nombre de Avilés».
Álvarez puso especial énfasis en la dedicación de Ripoll «a la hora de convertir el nombre del Teatro Palacio Valdés en una referencia a nivel escénico nacional», patente «en el amplio número de estrenos absolutos que protagoniza» y también en «la entusiasta presencia de un público exigente que él se ha encargado de mimar y cuidar».
Preguntado por el nombre de su sucesor al frente de la Fundación, el edil no quiso dar nombres, si bien dejó meridianamente claro que «mi idea es que sea alguien de dentro de casa, del propio equipo que Antonio dirige». La razón esgrimida «se debe tanto a la difícil coyuntura que atravesamos, que no permite hacer 'fichajes estrella'», como al hecho de que «con este equipo técnico y humano, de solvencia reconocida, tampoco va a ser necesario ni oportuno». Además expresó su deseo de seguir contando «con el asesoramiento y el buen hacer de Antonio, en la medida de lo posible», antes de que los presentes rompieran en aplausos, recibidos con emoción contenida por un Ripoll que, fiel a su discreción, respondió con un escueto y sentido «gracias» extendido a todo el personal y usuarios de los servicios de Cultura.
33 años de labor
Antonio Ripoll Planells (Valencia, 1942) lleva más de tres décadas como director de la Casa de Cultura, en un primer momento, y de la Fundación Municipal respectiva, creada en 1992 para consolidar y agrupar el programa de actos que derivan de la Concejalía. Bajo su mandato, se han llevado a cabo importantes avances en la potenciación de las distintas disciplinas que abarca el área, desde la inauguración del edificio de la Casa de Cultura en la plaza de Álvarez Acebal, en 1990, hasta la reapertura del Teatro Palacio Valdés, dos años más tarde. Además de la extensión de la red de centros y de bibliotecas por los distintos barrios de la ciudad
En el período transcurrido desde entonces, Ripoll y su equipo han dado empaque, presencia y renombre a la vida cultural avilesina en foros nacionales e internacionales, a menudo contando con poco reconocimiento en la propia ciudad y más de un presupuesto limitado. Algo que han suplido los desvelos de toda la plantilla y a lo que no es ajena la conocida y comentada tenacidad de su director, acentuada por su labor silenciosa, ajena a los focos y casi refractaria a cualquier presencia mediática. Una actitud que va pareja a su carisma y que sólo ha roto en contadísimas ocasiones, como en la primera edición de los premios de LA VOZ DE AVILÉS, en que se le distinguió en la categoría de Acción Cultural y que rubricó con un emotivo discurso, sin eludir las numerosas anécdotas cosechadas desde 1979 ni su característico humor con dejes de timidez, siempre proverbial.