Los contenedores de reciclaje del Muro desaparecerán antes del verano, según aseguraron ayer fuentes de la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente Urbano (Emulsa). Su presidente, Fernando Couto, participó ayer en la comisión delegada de Cogersa, donde se aprobó la petición del Ayuntamiento para llevar a cabo el soterramiento de estas unidades. La medida afectará en concreto a 30 contenedores situados en la acera opuesta a la playa, es decir, junto a los edificios que miran a San Lorenzo. Emulsa prevé iniciar este proceso «de forma inmediata», por lo que el Muro se sumará a otras calles donde en los últimos meses se acometió el soterramiento de contenedores, como la plaza de La Habana, el parque de Miguel Servet, la Carbayera de Granda y la calle del Desfiladero de las Xanas.
Según explicaron desde la empresa municipal, «el objetivo del equipo de gobierno es realizar el plan de soterramiento de contenedores de reciclaje en zonas de influencia turística y hostelera». Estas actuaciones no tienen tan sólo fines estéticos, sino que permiten aumentar la capacidad de depósito de residuos separados «en zonas de gran utilización, mejorando una zona emblemática de la ciudad». Las «islas» soterradas en las que se depositan el vidrio, el papel y los envases para su posterior reciclaje en la planta de Cogersa suponen según el Ayuntamiento «una solución interesante para zonas con poco espacio o de difícil integración, especialmente las turísticas, peatonales, comerciales o en cascos históricos».
Más capacidad
Gijón cuenta en la actualidad con 116 baterías de contenedores de reciclaje soterrados que incorporan varios «buzones» para el vertido selectivo de los residuos de vidrio, plásticos, papel, e incluso pilas, lo que contribuye al aumento del reciclado selectivo. Estas unidades, que alojan los residuos en compartimentos estancos, reducen la frecuencia de vaciado, ya que tienen más capacidad que los contenedores en superficie. Esto supone un importante ahorro en el proceso de recogida, para el que además se puede aprovechar la flota de camiones ya existente. Además se evitan malos olores y se reduce el riesgo de sufrir actos vandálicos -es habitual el incendio de contenedores en superficie-. Su construcción hermética también impide el contacto de los residuos con el subsuelo. Por otra parte, el diseño de los 'buzones' los hace muy accesibles, tanto para niños como para personas en silla de ruedas.
El soterramiento de las diez baterías del Muro, compuesta cada una de ellas por tres contenedores de reciclaje, tendrá un coste de 153.900 euros, más IVA, que será cofinanciado al 50% entre Emulsa y Cogersa.