Ya tienen el suelo. Tienen un proyecto perfectamente definido. Y desde octubre tienen incluso la licencia de obra. Pero, sobre todo, tienen la firme decisión de sacar adelante sus planes para instalarse en la nueva Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA). Sin embargo, para ponerlos en marcha aún están a la espera de que se adopten las decisiones necesarias para aclarar el futuro de este nuevo desarrollo industrial, cuya primera fase de urbanización se prevé para el verano, pero que para entonces no contará siquiera con los accesos comprometidos en su momento para comunicarlo con el puerto de El Musel y con las principales vías de alta capacidad de la región.
La patronal del transporte Asetra será el primer inquilino de la ZALIA. De momento, el único confirmado. Y se asentará allí con la intención de abordar una inversión de 3 millones de euros -cantidad en la que se incluye el precio del suelo- para la puesta en marcha de un centro de formación que pretenden que sea referente en Asturias para el sector de la logística y el transporte intermodal. Lo harán en una parcela de aproximadamente 5.000 metros cuadrados que estará situada a la entrada del complejo industrial, en la denominada 'zona de servicios', de forma que el edificio sea perfectamente visible para todos los que circulen por la ZALIA y además de fácil acceso tanto para los alumnos como para sus asociados, en torno a un millar de empresas asturianas. Aunque se desconoce aún cuándo se iniciará la construcción de este centro, sí se sabe que las obras podrían durar aproximadamente año y medio. La apuesta de Asetra por la ZALIA va incluso más allá, pues la asociación no renuncia a hacerse con otros 5.000 metros cuadrados adicionales. «Creemos en el proyecto», aseguran desde la patronal. Pero se mantienen a la espera de la evolución de los acontecimientos.
Formación de alta calidad
El futuro centro de formación de Asetra ha sido diseñado por AIC Topografía e Ingeniería y su construcción será labor de Los Álamos, que propuso las condiciones más favorables de las seis empresas asturianas invitadas a presentar sus ofertas. El objetivo de este nuevo equipamiento es modernizar las infraestructuras de formación con las que cuenta la asociación profesional, para ofrecer una formación adecuada y de alta calidad a los conductores que quieran entrar en el sector del transporte y también para el reciclaje de los profesionales que ya ejercen en él. Entre otros retos se incluyen la implantación del Certificado de Aptitud Profesional (CAP), formación específica a la que obliga desde 2009 la normativa comunitaria, y las cualificaciones profesionales con categoría de título de grado medio, primera formación reglada relacionada con el sector. Los asociados decidirán en el futuro el destino de los dos centros de formación que Asetra tiene actualmente en Oviedo y en Gijón.
En el exterior del edificio principal se habilitará una gran pista de pruebas multiusos, que ocupará una superficie superior a los 2.000 metros cuadrados y servirá tanto para las oportunas prácticas de autoescuela como para otros cursos sobre ahorro de energía a través de la conducción racional, manejo de carretillas de almacén o estiba de mercancías. También habrá un aula-taller que ocupará 200 metros cuadrados.
El centro de formación sumará 2.500 metros cuadrados construidos, distribuidos en tres plantas. La planta baja contará con dos zonas diferenciadas. Por un lado, estará la gran sala dedicada a las nuevas tecnologías, un espacio diáfano de 220 metros cuadrados que albergará un avanzado simulador de conducción, un escenario que imita la cabina de un camión y gracias a unos sistemas hidráulicos simula la basculación, la suspensión y otros movimientos del vehículo. Además se pueden reproducir situaciones como la conducción en condiciones meteorológicas adversas o con una alta densidad de tráfico. En esta misma sala se instalarán ordenadores para instruir a alumnos en programas de gestión y localización de flotas, de gestión integral de las empresas o de simulación de tacógrafos. El resto de la planta baja se dedicará a aulas de formación y despachos del profesorado.
En el sótano habrá más aulas de formación, así como un espacio de reserva para archivo -que podría utilizarse también para impartir cursos-. Su pieza más importante será un salón de actos de más de 230 metros cuadrados. La primera planta se reservará para salas de reuniones y los despachos del presidente, el secretario general y los diferentes departamentos técnicos.