Los trabajos de exhumación de la primera de las fosas que el fiscal de Menores de Alicante había ordenado abrir por una denuncia de bebés robados ha sacado a la luz los restos de una caja de madera y huesos de un neonato que tendrán que ser analizados para confirmar si su ADN es coincidente con el de los familiares que han denunciado el caso. Esta primera exhumación en el Cementerio de Alicante pretendía constatar si en esta fosa se encontraban realmente los restos de una recién nacida, hermana melliza de la denunciante, María José Picó, que estaba presente junto a otra de sus hermanas y su padre, Antonio Picó, quien llevó personalmente la caja a la fosa común el día que la pequeña nació y le comunicaron que había muerto.
Los trabajos que se prolongaron durante cinco horas, han sido supervisados por el Fiscal de Menores de Alicante , Carlos Ferreiros, y el director del Instituto de Medicina Legal de Alicante , Juan José Payo, así como los familiares de otros cuatro pequeños, cuyas fosas estaba previsto exhumar hoy, y que finalmente serán abiertas otro día, ante la complejidad de las labores.
En un primer momento se han encontrado huesos de bebé, aunque también de adultos, probablemente de miembros procedentes de hospitales. Conforme avanzaban los trabajos de excavación, se ha llegado a la conclusión, bajo el testimonio de Antonio Picó, de que los restos habían sido enterrados debajo de una acera construida posteriormente. Así, los operarios han picado la acera y han excavado en forma de cueva.
Tras más de cinco horas de trabajos, se ha descubierto la impronta de la caja en la que supuestamente fue enterrada, así como restos de madera muy deteriorados. Poco después, se han localizado huesos de un tamaño correspondiente a un bebé , principalmente de la bóveda del cráneo.
El nacimiento de las dos mellizas fue en el Hospital General, en marzo de 1962. A las 48 horas del alumbramiento, según relata María José Picó, le dijeron a su madre que una de sus hijas estaba enferma, y a las cuatro horas le dijeron que había fallecido, aunque la madre no llegó a ver el cuerpo sin vida de su hija y el padre «no la vio ni viva ni muerta».
Cuando Antonio Picó fue a ver a su esposa al hospital, le dijeron que su hija «estaba muerta, que buscara una caja de madera, que no fuese funeraria, y que tenía que ser todo muy rápido porque el cementerio cerraba a las cinco, con lo cual fue enterrada a las 14 horas de haber fallecido y nunca se vio el cuerpo sin vida del bebé porque le devolvieron la cajita sellada».
El padre de las mellizas se marchó «solo, en taxi, con la cajita encima de las rodillas» al Cementerio de Alicante , adonde le habían enviado junto con un papel para que fuera enterrada «obligatoriamente en la fosa común», pese a que ellos eran de Elche.
Antonio Picó, de 81 años, ha explicado a los medios de comunicación que le «metieron mucha prisa» para que enterrara el cuerpo de la pequeña y ha considerado que lo ocurrido formaba parte de «una trama» y que estaba «todo muy bien preparado, para borrar el rastro» de quienes participaron. Ahora la duda que le asalta es la de si realmente era su hija o si todo era un montaje y el bebé fue robado para dárselo en adopción a otra familia de forma fraudulenta. «Sí había incertidumbre y un recuerdo a ese pasado, y te preguntas: por qué no destapé esa cajita», comentaba la familia, quien ha explicado que, al ver otros casos, empezaron a «investigar» y descubrieron que en el hospital «no hay constancia» de que su madre hubiera estado allí, que en el registro civil «sólo está la partida de nacimiento» de María José y no la de su hermana y que, además, está «incompleta». Según han detallado, en la licencia de enterramiento en vez del nombre del facultativo que toma la decisión aparece el nombre del padre.
El fiscal ha ordenado la apertura de las tumbas de otros cuatro bebés alicantinos que fueron dados por muertos en 1972, 1973, 1976 y 1980. El resto de las exhumaciones previstas para hoy por orden de Fiscalía -hasta cuatro más- han sido aplazadas dada la duración de este primer trabajo, que se ha prolongado durante unas cinco horas.
Desde el verano de 2011, el asunto de los niños robados durante el franquismo para ser vendidos a otras familias ha ido creciendo progresivamente, detectándose al menos 21 casos similares en Asturias. La Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares, ANADIR, sitúa en trescientos mil la cifra de bebés desaparecidos en extrañas circunstancias por aquellas fechas. Las pesquisas continúan abiertas y las tragedias familiares, vivas, a pesar de que la Fiscalía arcivó en su día 17 de esas denuncias.