Foro tiene que ser arrasado». Tal es la decepcionante conclusión a la que se llega tras analizar la forma de obrar y actuar de PP, PSOE e IU en sus siete meses de oposición. Hasta ahora, nos hemos limitado a narrar o constatar los enfrentamientos y desencuentros entre el Gobierno de Foro y los partidos de la oposición. Al haber demostrado la experiencia que semejante método no ha permitido tomar las decisiones políticas adecuadas para afrontar las crisis que sufrimos los asturianos, es urgente abandonar la epidermis de los hechos para ahondar en el conocimiento de las causas que originan semejantes desencuentros.
PP, PSOE e IU confiesan en público y en privado buscar en todas sus decisiones compartida, el bien de Asturias. Y la pregunta que brota inmediatamente a cualquier observador es la siguiente: ¿cuál es el cemento que ensambla materiales ideológicos tan dispares? Si el código genético de los partidos de izquierda les da derecho «al dominio de la lucha política del proletariado, y a sus sindicatos, al dominio de la lucha económica de la clase obrera», ¿por qué el PP asturiano, teniendo la posibilidad de pactar con un partido reformista como Foro, se va a pacer a las praderías de la izquierda? Si los postulados político-económicos del PP nacional para afrontar la crisis coinciden, en líneas generales, con los que el Gobierno de Foro defiende en Asturias, ¿me pueden explicar los populares asturianos su enmienda a la totalidad del presupuesto? Si Foro les propuso «hacer enmiendas parciales de los presupuestos para atender a las recomendaciones del Consejo Político, Fiscal y Financiero y atenerse a la ley de estabilidad presupuestaria», ¿me quieren explicar cuáles son los escrúpulos éticos, políticos o económicos por los que defenestraron a Foro un día sí al siguiente también? ¿O es que su presidente, Ovidio Sánchez, pongamos por caso, había estudiado con tal profundidad los presupuestos de Foro que los consideró incompatibles con la ortodoxia del PP?
Como tal supuesto es radicalmente falso, habrá que ahondar hasta llegar al sustrato común en el que cimentaron PP, PSOE e IU su lucha despiadada contra el Gobierno de Foro. Es de justicia reconocer que lo estuvieron acorralando. Los unos -sin hache- desde las infraestructuras materiales y sociales de la izquierda y el otro -el PP- desde la superestructura de la mayoría absoluta que ahora ostenta. Para este triunvirato, el enemigo principal a destruir no era el paro, ni la baja natalidad, ni el declive de nuestro entramado industrial, ni la despoblación galopante de nuestras zonas rurales, no. Su obsesión era destruir a Foro. Y para conseguirlo, nada mejor que cercar a Foro con los formidables torreones vigía que tienen en todos los pináculos del poder y de los medios de comunicación. Luego, denunciarían 'urbi et orbi' la inoperancia del Gobierno de Álvarez-Cascos. Siguieron el mismo procedimiento que Tito utilizó para rendir Jerusalén: la cercó a varios kilómetros de distancia impidiendo la entrada de alimentos y armas, y esperó a que se produjese el efecto deseado: el regocijo de sus soldados por la falta de bajas y la desesperación de los defensores de Jerusalén ante la hambruna que los diezmaba.
El triunvirato PP, PSOE e IU actuó con un objetivo estratégico claro y premeditado. Y esta afirmación se demuestra por los hechos. Los tres presentaron su enmienda a la totalidad de los presupuestos para 2012. Algo similar ocurrió con la televisión autonómica, con el Niemeyer, con el nombramiento para los cargos de la Mesa de la Junta General y con la retirada de competencias al Gobierno del Principado sobre el sector público.
Sus huestes desertaron a miles y se pasaron con el arma decisiva de su voto a Foro. Las cúpulas de estos tres partidos eran conscientes de que el pueblo asturiano los había despojado del poder omnímodo que hasta entonces les había otorgado. Por eso, intentaron con todos los medios a su alcance que estos hijos pródigos volvieran a la plácida y confortable sumisión de las rutas trilladas de la mesta. Y no escatimaron medios para conseguirlo. Y si Asturias se queda sin presupuesto, pues que se quede, pero, eso sí, lavándose las manos como Pilatos delante de la multitud. Su objetivo era desgastar a Foro para conseguir el mayor número de deserciones. El que la sociedad asturiana no cayera en semejante argucia dependía, sobremanera, de su apuesta por la libertad responsable a la hora de obrar y de votar. El voto basado en la fe convierte automáticamente al candidato en dios y al que así vota, en su esclavo.
'Delendum est Forum'. Si alguno piensa que Foro no debe gobernar e incluso existir, que sea fruto de una decisión libre y responsable, pero nunca amparado en la fe ciega en unos partidos que dicen defender por encima de todo tu bienestar, cuando sus flechas apuntan a un objetivo diametralmente opuesto y situado, mira por dónde, en la loma donde acampa Foro.
No sé si Foro tendrá que ser arrasado o no, pero de lo que sí estoy seguro es de que miles y miles de asturianos y asturianas se identificaron con ese proyecto reformista y europeísta. Su permanencia está vinculada a que los asturianos sigan apostando por la libertad de decisión frente a la mohína sumisión.