El juzgado investiga la muerte de una mujer de 96 años que falleció en la Residencia Mixta de Pumarín quince días después de ser agredida a bastonazos por otro interno. María Luisa M. A. sufrió graves heridas en la cabeza por las que tuvo que ser asistida en el Hospital de Cabueñes. Murió la pasada semana, después de que estado de salud empeorase.
No fue la única víctima del ataque. Otra anciana recibió también numerosos golpes en las extremidades superiores y tuvo que ser también trasladada al centro sanitario. Sus lesiones revestían menos gravedad. El presunto agresor, octogenario, fue internado en el área de Psiquiatría de la Fundación Hospital de Jove al comprobarse que tenía las facultades mentales mermadas.
Los hechos ocurrieron el pasado 10 de enero en un espacio común de la Residencia Mixta. Al parecer, según explicaron a EL COMERCIO fuentes cercanas al caso, el hombre cogió el bastón y comenzó a pegar con gran violencia a dos ancianas que se encontraban allí. Fueron los empleados, con ayuda de otros internos, los que consiguieron reducirlo.
La peor parada fue María Luisa M. A. Presentaba una herida contusa en la cabeza, que precisó puntos de sutura. Se le practicaron pruebas radiológicas que no revelaron que padeciese hemorragia interna ni ninguna otra complicación. Su compañera sufrió hematomas y erosiones en los dos brazos. Ambas regresaron a la residencia sin necesidad de quedar ingresadas.
Policía Judicial
La familia presentó entonces una denuncia contra el agresor ante el Cuerpo Nacional de Policía. Uno de los grupos de la Judicial se encargó de investigar lo ocurrido. «Contamos con total colaboración desde la dirección y los empleados de la Residencia Mixta de Pumarín», aseguraron ayer a este periódico fuentes de la Comisaría. Serán ahora el juez y la fiscalía los que determinen si se aprecian delitos de criminalidad en la concatenación de los hechos, una vez que ya obran en su poder los informes médicos, así como las declaraciones de las personas que fueron testigos de la agresión.
María Luisa M. A. falleció el pasado miércoles, 25 de enero. Su hijo, sus nietos y bisnietos la despidieron en un funeral celebrado al día siguiente en la iglesia parroquial de San Julián de Roces.
Sus allegados consideran probable que los golpes que le propinaron en la cabeza desencadenaron y aceleraron la muerte de la anciana, que estaba delicada de salud debido a su avanzada edad. Serán los informes del hospital de Cabueñes y los elaborados por los médicos forenses los que determinen si existe causalidad.