Pese a la situación política regional, los agentes sociales de Gijón han decidido no romper las negociaciones y mantener abierto el diálogo de la concertación local. El Ayuntamiento, la Fade, CC OO y UGT mantuvieron ayer un encuentro que bien podría haber sido el último. Si ya había dificultades en la negociación con un presupuesto prorrogado, con el anuncio de las elecciones anticipadas la cosas se complicaban más. Pero no fue así. Todas las partes acordaron «redoblar esfuerzos» y el número de reuniones. El objetivo que se busca es el consenso en el contenido del pacto, esto es, un preacuerdo. Ahora bien, no habrá firma del pacto como tal mientras no haya un compromiso formal del dinero que aportará cada administración, incluido el Principado.
Hasta aquí, todos están de acuerdo. «La situación para Gijón es complicada», admite Roque Galcerán, de CC OO. Y «con 26.000 parados» la voluntad es «máxima» para llegar a un acuerdo. En el mismo sentido se expresa Fernando Díaz, secretario general de UGT en Gijón. «Hay un cambio de escenario, pero hay que seguir negociando, hay que trabajar con más esfuerzos porque Gijón tiene la necesidad de que tiremos para adelante». La misma opinión en Fade. Su secretario general, Alberto González, confirmó también que la negociación continúa para «ver si somos capaces como representantes de los agentes sociales de ponernos de acuerdo sobre una serie de líneas para dinamizar la actividad económica de Gijón».
Hasta aquí, acuerdo. A partir de aquí empiezan los matices. El concejal de Desarrollo Económico y Empleo, Fernando Couto, aseguraba ayer que con «todos decididos en sacar adelante» el pacto, la parte municipal está «prácticamente cerrada». Alberto González también aseguraba que «está bastante avanzado». Pero los sindicatos ven varios escollos. Los planes de empleo mixtos y el cheque de formación son los principales obstáculos. Principalmente el primer punto, en el que CC OO se muestra bastante tajante: «No lo vemos». Incluso plantean la posibilidad de que finalmente haya que aparcar esta iniciativa.
En cuanto se acerquen posturas sobre estas cuestiones, todos coinciden, sería posible un principio de acuerdo o preacuerdo. Pero «un acuerdo sin dotación económica no sirve para mucho en la práctica», admite el secretario general de Fade. Por tanto, el pacto como tal, el pacto formal, no se podría firmar hasta que hubiera dotación presupuestaria. Mientras, los sindicatos han pedido que se pongan sobre la mesa todos los números, «ver qué vamos a necesitar y qué somos capaces de conseguir», explica Díaz, de UGT. La última referencia es la del último Plan de Innovación de Mejora de la Empleabilidad, el PIME, del anterior pacto social, para el que se anunció un presupuesto de 55,3 millones.
Además del dinero para los planes de empleo a partir de junio, también está en el aire la inversión regional de 4 millones de euros del plan A, lo que en principio se iba a destinar al invernadero del Jardín Botánico.