La precampaña electoral arranca con fuerza y lo hace con un viejo conocido como protagonista. Se trata del proyecto de presupuestos regionales para 2012 que no prosperó en la Junta General, y que una semana después vuelve al primer plano de la actualidad. PSOE y PP rechazaron entonces el documento elaborado por el Gobierno al considerar «hinchados» los ingresos. Ayer, el gabinete que pilota Francisco Álvarez-Cascos sacó a colación una circular del Ministerio de Hacienda que, según su interpretación, certifica que las cuentas estaban «estrictamente ajustadas» a la realidad.
El asunto es complejo. El PP asturiano, único aliado potencial con que contaba Cascos para sacar adelante el presupuesto, lo vetó esgrimiendo un análisis previo del equipo del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que recalcaba que la previsión de ingresos estaría «inflada». Una tesis que, en el trámite parlamentario, avalaron PSOE e IU, aunque la opinión clave, a efectos de la votación, era la de los populares.
Ayer, unos pocos días después de la votación de la enmienda de totalidad del PP, el Principado salió a escena con una circular remitida por el citado equipo de Montoro -por la Secretaría General de Coordinación Autonómica- de la que deduce que esa previsión de ingresos tan denostada era en realidad correcta.
Esa comunicación hace alusión a la obligatoriedad de las comunidades autónomas de presentar en breve -en el caso del Principado antes del día 17- sus planes económico-financieros de reequilibrio para el periodo 2011-2013. El texto marca una serie de criterios a tener en cuenta en su elaboración y uno de ellos tiene que ver con los ingresos.
El texto alude a la situación de prórroga presupuestaria en que se encuentra inmerso el Estado y a la adecuación del escenario macroeconómico a la realidad del agravamiento de la crisis que está pendiente. E insta a las autonomías a estimar los ingresos que van a recibir «en los términos que fueron comentados en el último pleno del Consejo de Política Fiscal», celebrado un día antes.
Y, de seguido, detalla: «Cuando esos ingresos procedan del Ministerio de Hacienda, únicamente se considerará como tales los que efectivamente se vayan a satisfacer. En particular, únicamente se recogerán los fondos respecto de los cuales se hayan comunicado entregas a cuenta y por el importe comunicado».
Aquí está el meollo de la cuestión. De esta frase el Principado entiende que debe elaborar su plan económico-financiero a partir de los únicos datos disponibles, los remitidos por el anterior Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero el 28 de julio del pasado año y los mismos que utilizó para elaborar el proyecto de presupuestos regionales. Cifras que el PP asturiano invalidó por excesivas y desactualizadas.
La conclusión de Cascos y los suyos es la siguiente: «Hacienda confirma que los ingresos para 2012 serán los previstos en el proyecto de presupuestos rechazado por PSOE y PP al considerar los criterios utilizados en su estimación como preceptivos y vinculantes». El Ejecutivo añade que su documento «se ajustaba estrictamente a la línea de trabajo que manejaba Hacienda». Y remacha que los datos que sirvieron de base al presupuesto «son vinculantes para Asturias y todas sus previsiones para 2012 deben elaborarse a partir de los mismos».
El mensaje que intenta trasladar Cascos es nítido. El presupuesto era sólido y ajustado a la realidad y el Partido Popular, se remarca, mintió para no apoyarlo.