La Agencia Tributaria mantiene su intención de ampliar la sede, una idea que paralizó en 2008 «por los ajustes presupuestarios». Su delegado Antonio José Rodríguez Vegazo retoma el proyecto de «una reforma que nunca se abandonó, solo fue necesario demorarla», justifica. Ahora tendrá que encargar un nuevo documento adaptado al Código Técnico de Edificación vigente. Incluirá, además, algunos cambios «técnicos» como sustituir el forjado en lugar de reforzar el actual, basándose en un estudio estructural que acaba de terminarse. Con todo, aprovechará la mayor parte de los elementos del texto redactado por Javier Calzadilla.
Aún habrá que esperar. El Ministerio de Hacienda deberá dar permiso para la elaboración del nuevo proyecto, reservar la partida presupuestaria para ejecutarlo y, posteriormente, convocar un concurso y licitarlo. «En el mejor de los escenarios posibles, podrían empezar las obras en un año y medio, pero eso sería demasiado aventurar», reconoce el delegado ante la posibilidad de que los trabajos puedan comenzar a finales de 2013.
La intervención permitirá ganar 1.500 metros al inmueble ubicado entre las calles Covadonga, Diecinueve de Julio y la plaza del Carbayón, recreciendo en una planta acristalada el ala de Covadonga. Con esta solución equiparaba las alturas del edificio diseñado por el arquitecto Ignacio Álvarez Castelao, que modificó en los años 60 el antiguo convento de Santa Clara para adaptarlo a su actual uso como Delegación Provincial del Ministerio de Hacienda.
De aquella actuación en el edificio del siglo XIII apenas quedó la fachada barroca. Fue polémica. «Mandó tirar partes históricas del inmueble entre las que se cuenta la crujía -un paso cerrado que conectaba el coro con el presbiterio- del lado este del claustro», subraya el informe que en junio de 2006 declaró al edificio Bien de Interés Cultural (BIC), una condición aplicada con la categoría de Monumento a la portada y a los restos del claustro.
La restauración de la fachada estaba incluida en aquella intervención global. Pero los daños estructurales, derivados entre otras cosas de la contaminación del tráfico y del agua de la lluvia, obligaron a la Agencia Tributaria a intervenir. Rehabilitó la fachada de piedra caliza que había estado dos años cubierta de andamios para evitar desprendimientos. Las obras finalizaron el verano pasado. Consistieron en la limpieza y posterior tratamiento de la piedra. Además, restauraron la cubierta recuperando el alero original para evitar que la lluvia vuelva a afectarla.
El proyecto global iba a suponer un coste de siete millones de euros, a los que cuando finalmente se ejecute habrá que restar lo invertido en la rehabilitación de la fachada.