El presidente de la Fundación del Centro Niemeyer, Manolo Díaz, aseguró ayer que quiere que el centro «vuelva a convertirse en el gran motor de desarrollo económico y cultural de Avilés y en uno de los grandes iconos de Asturias y de España». Tal y como había adelantado LA VOZ DE AVILÉS, Manolo Díaz comunicó ayer oficialmente su decisión de aplazar hasta el 3 de mayo la reunión del Patronato que estaba previsto celebrar el próximo lunes, día 6. Según se señala en una nota oficial, «la convocatoria anticipada de elecciones en Asturias hace aconsejable adoptar esta decisión», en vista de que los responsables actuales de dos de sus tres entidades fundadoras, Principado de Asturias y Autoridad Portuaria de Avilés, «se encuentran en una situación de interinidad a la espera de lo que decidan democráticamente los ciudadanos en las urnas».
En la misma nota oficial se señala que el secretario general de la Fundación ha mantenido a lo largo de esta semana dos reuniones de trabajo «intensivas» con los patronos «para mostrar y analizar todos los aspectos legales y financieros de la misma», incluyendo «todas las partidas de gasto y todas las auditorías que se le han hecho hasta la fecha», en un ejercicio «de absoluta transparencia en la que todos los miembros del Patronato han podido acceder a toda la documentación de la Fundación».
«Sorprendentemente», se indica textualmente en la nota, «el Principado de Asturias y la Autoridad Portuaria no asistieron ni enviaron representantes a estas reuniones. Se les ofreció incluso un encuentro individual para su mayor comodidad. El presidente del Puerto alegó no disponer de un hueco en su agenda para ello y el Consejero de Cultura ni siquiera contestó».
Motor de desarrollo
Es a continuación cuando el presidente de la Fundación, Manolo Díaz, anuncia su pretensión de que el Centro Niemeyer «vuelva a convertirse en el gran motor del desarrollo económico y cultural de Avilés y en uno de los grandes iconos de Asturias y de España», tal y como se demostró «durante los pocos meses que pudo funcionar con normalidad, y tal como siguen solicitando una inmensa mayoría de ciudadanos».
Para ello, ha ordenado paralizar cualquier actividad de la Fundación, incluidas las retribuciones de todo su personal. Como adelantó LA VOZ en su edición del jueves, los trabajadores de la plantilla se han acogido a un ERE temporal efectivo desde el pasado 1 de enero, «de modo que no se devenguen nuevos gastos y se puedan afrontar con garantías todos los compromisos de la Fundación con sus clientes y proveedores, a los que se les asegura una pronta solución a su situación».
Por otro lado, la Fundación indica que ha decidido encargar dos auditorías independientes que comenzarán a trabajar la próxima semana y que estarán finalizadas antes de la celebración de la próxima reunión del Patronato, «con independencia de que la ley no exige a la Fundación tener sus cuentas auditadas hasta el 30 de junio y que sea suficiente que lo haga una sola empresa».
A juicio de la Fundación, «no hay institución que cuente con una mayor transparencia en sus cuentas, que han estado siempre a disposición de todos sus patronos y que han sido auditadas hasta la fecha en cinco ocasiones por empresas diferentes».
Y una advertencia final en la nota oficial: «La Fundación no va a tolear ni una insidia más sobre sus transparencia y honradez, y no dudará en llevar a los tribunales a quien dañe su honor y su reputación».