Más de 200 personas se dieron cita ayer en el auditorio de la Casa municipal de Cultura para tomar parte en una charla coloquio que se convirtió en una muestra de apoyo al grupo ciudadano 'Yo apoyo Centro Niemeyer'. El acto estuvo divido en dos partes. En la primera, trece personas representativas de diferentes colectivos, expusieron su visión sobre lo que ha supuesto para ellos este espacio cultural. En la segunda, el subdirector del Centro Niemeyer, Joan Picanyol, se sometió a las preguntas del público, tratando de aclarar cualquier tipo de duda.
Los primero 45 minutos estuvieron repletos de alabanzas y frases de apoyo a la gestión que la Fundación Centro Niemeyer realizó hasta el pasado 15 de diciembre, y también de argumentos para sumarse a la manifestación que se celebrará mañana a partir de la una de la tarde para reclamar la cesión de los edificios a esta entidad. «Hay muchísimas razones para estar en la manifestación, como el orgullo o el respeto, pero, sobre todo, por la vergüenza. No habrá fuerza que nos lo pueda arrebatar», señaló la empresaria avilesina Angelina Requena.
Su opinión fue mayoritaria en la mesa. El músico Xulio Antidio manifestó que su intención no era realizar una defensa de nada concreto, porque la situación, en su opinión es muy clara. «Avilés necesita este proyecto y este proyecto necesita a Avilés. Esto es un atropello a la ciudad», manifestó.
Las referencias a la ilusión generada por el centro antes de que abriese sus puertas fueron constantes, pero también lo fue la repercusión que ha tenido la parálisis de la programación vivida desde el pasado 15 de diciembre. Lo explicó el comerciante Carlos del Arco. «Mi tienda está a la puerta del Niemeyer y ha habido un antes y un después desde el cierre», afirmó.
Una de las intervenciones más extensas fue la del profesor de Filosofía Mariano Martín Gordillo, que hizo un corolario de reflexiones desde tres puntos de vista. Uno de ellos fue el puramente educativo. «Era un lugar en el que era sencillo hacer conexiones educativas, y digo era, porque ya no lo es. En los últimos cinco años surgió un espíritu Niemeyer que crecía a la vez que lo hacía el cuerpo, su edificio. Desde el 15 de diciembre, ese cuerpo se siente desalmado», dijo.
Las preguntas
Acabado el turno de intervenciones, el guión decía que Joan Picanyol iba a hacer una intervención. El subdirector del Centro Niemeyer prefirió ceder la palabra al público para someterse a sus preguntas. Uno de los primeros fue el actor asturiano, José Rico, quien recriminó la escasa presencia de artistas asturianos en este espacio cultural. «Teníamos una ventana abierta a los creadores asturianos. Pedimos que nos enviasen proyectos, pero recibimos más de Chile o Argentina que de aquí», afirmó el subdirector del Centro Niemeyer.
También hubo preguntas acerca de los costes de las actividades o la supuesta opacidad de las cuentas. Pincayol explicó que el centro tuvo en 2011 un presupuesto de 3 millones de euros, «inferior a otros centros de referencia» y que las cuentas siempre han estado auditadas.