No fue una sesión tranquila, pues aún resonaban los ecos de la inesperada dimisión del coordinador general, el secretario de Organización y el adjunto a la Secretaría de Organización. Aún así, el portavoz del grupo municipal, Jorge Espina, logró sacar adelante su propuesta para la composición de la presidencia colegiada que se hará cargo del día a día del partido hasta el nombramiento de un nuevo coordinador general. Si bien en el transcurso de la reunión se plantearon otros nombres para aumentar a dimensión de esa presidencia, las personas propuestas rechazaron formar parte de la misma, si bien ofrecieron su colaboración al nuevo órgano. También hubo voces críticas que consideraron «sesgada» la composición propuesta, e incluso hubo bastante debate en torno a la propia denominación del órgano, que alguno llegó a proponer que fuera sustituido por una ejecutiva. Finalmente, no obstante, la propuesta de Espina fue aprobada con el voto favorable de 28 miembros del consejo político y la abstención de otros 5.
La nueva presidencia colegiada estará integrada por seis personas. Tres de ellas son los integrantes del grupo municipal, esto es, los concejales Jorge Espina, Libertad González y Francisco Santianes, a los que se suman la responsable del área de la Mujer, Adriana Ballesteros, el exconcejal y excoordinador general de IU de Gijón José Antonio Hevia y Ángeles Pollo, veterana militante del Partido Comunista y que ha ejercido durante muchos años como secretaria del grupo municipal de Izquierda Unida. La labor más inmediata de este equipo, aparte de las labores diarias de funcionamiento del partido, es preparar las elecciones autonómicas del próximo 25 de marzo, para lo cual también se eligió ayer un equipo de campaña, integrado por Beatriz Martínez (que será la representante de IU en la Junta Electoral); Amador Álvarez y Pablo Sánchez (que se ocuparán de la coordinación de los interventores); y Gabriel Murillo y José Gala (que se ocuparán de los asuntos relacionados con la propaganda electoral).
A medio plazo, la función de la presidencia colegiada será preparar una asamblea general, prevista para principios de abril, que elegirá un nuevo consejo político y éste, a su vez, nombrará al sucesor del dimisionario Jesús Montes Estrada al frente de la organización. Sin embargo, en la reunión de ayer incluso este asunto llegó a ponerse en tela de juicio. Las voces críticas llegaron a preguntarse por qué la marcha del coordinador obligaba a renovar todo el consejo, y el debate se movió entonces en torno a qué marcan los estatutos. No fue el único momento de polémica. Las críticas más duras llegaron de quienes aprovecharon su intervención para manifestarse sobre los hecho ocurridos el miércoles en la misma sede política. De hecho en el transcurso de la reunión de ayer presentaron su dimisión dos miembros más del consejo político -María Aurora Suárez y Miguel San Miguel-, mostrando su malestar por la presentación del ya conocido escrito avalado por 30 firmas en el que se pedía la convocatoria de un consejo extraordinario. Criticaron en concreto la oportunidad, pues en su opinión «no se puede entender» que dicho documento se entregara cuando ya se conocía la convocatoria de las elecciones autonómicas. María Aurora Suárez llegó a asegurar que las firmas se habían recogido ya mes y medio antes. También llegó a decir, en relación a la crisis abierta en IU, que «por mil pesetas o mil euros no se puede romper la organización. Si hace falta, las pongo yo».
En el debate sobre terminología, se destacó la necesidad de no denominar «gestora» al nuevo órgano, «por las connotaciones que tiene, y porque sólo han dimitido cinco miembros de un consejo político de 50».