Recibe en el tanatorio, donde ha pasado la mayor parte de las últimas 48 horas, ejerciendo de anfitrión para la multitud de personas que se acercaron a dar su último adiós a Manolo 'Otones'. Aprovecha un hueco en esta labor para atender a EL COMERCIO dos días después de haber dimitido como coordinador de Izquierda Unida en Gijón, cargo que ocupaba desde 1998. Reitera su descontento con el rumbo tomado por el grupo municipal y lamenta la apertura de una crisis en plena precampaña electoral.
-¿Cuánto tiempo lleva meditando esta decisión?
-Mi dimisión responde a lo que lleva sucediendo varios meses. No es producto de un calentón. Es algo que he meditado y valorado mucho tiempo, entre otros con el secretario de Organización, Guillermo Miranda, y el adjunto a la Secretaría de Organización, Xabel Llano, que también han dimitido. Esperábamos que las cosas se recondujeran de alguna manera, pero al comprobar que no sólo no pasaba eso, sino que se iba a más, adoptamos la decisión definitiva.
-¿El rechazo a su informe sobre la organización fue el detonante?
-No me gusta el discurso que se está creando de buenos y malos, porque lo que hay no es eso, sino un problema de enfoques políticos. Nosotros presentamos ese informe a petición de un concejal de IU, y su lectura daba pie para debatir todo lo que se quisiera. En él se hablaba de encuentros, desencuentros, confianza, desconfianza... Pero se rehuyó debatirlo en profundidad. Unos argumentaban que tenía pocas hojas, otros que era sesgado... Pues que argumenten en qué se falta a la verdad. Pero ese no es el tema de la dimisión.
-Entonces la causa es el escrito presentado pidiendo un consejo extraordinario...
-Efectivamente, ese es el detonante. El 30 de enero, a las siete de la tarde, todos los miembros del consejo político ya habían recibido el informe. Y en él se hablaba de una serie de cuestiones como los elementos de sectarismo, la desconfianza política y otras, que son las que imagino que se pretendían abordar en ese consejo extraordinario. Aún así, media hora más tarde el portavoz municipal presenta el escrito pidiendo esa reunión. Lo hace además con un documento avalado por 30 firmas, cuando habrían bastado 17, un tercio del consejo político. ¿Por qué? Para dejar perfectamente claro que hay treinta miembros del consejo político que manifiestan un grado de desconfianza política importante con respecto al coordinador. Jamás en la historia de IU de Gijón se había presentado un escrito interno pidiendo esto. Y además lo hacen hora y media después de que Cascos convoque elecciones. ¿Cuál es la prioridad? ¿Introducir elementos de división o guardar el papelín y ponerse todos a trabajar en la misma dirección?
-¿Lo interpretaron como una moción de censura?
-Es una desconfianza clara hacia el coordinador. Se está dejando claro que hay 30 personas que, por distintas razones, están exigiendo algo que parece que no se les estaba dando.
-30 personas que representan una mayoría del consejo político.
-En nombre de la democracia se pueden hacer muchísimas cosas. Lo que está claro es que yo no voy a tirar de nadie para que vaya al consejo político a votar por mí. Ya me sorprende que otros hagan eso, hagan reuniones paralelas y tiren de la gente, en algunos casos no sé con qué patrañas, precisamente para conseguir que la mayoría haga esto. Seguramente que cada uno firmó por razones distintas. En todo caso, el resultado es el que conocemos. Pero flaco favor se le hace a la organización.
-¿Cuáles eran las diferencias organizativas entre el coordinador y el grupo municipal?
-Hay un problema de fondo, y es que una organización es una, a mi juicio indivisible. Y todos los que trabajamos en ella nos debemos a esa organización. También hay sólo una cuenta económica, que son los recursos económicos de la organización. A 30 de enero, IU de Gijón tenía en su cuenta 309,03 euros. ¿Qué hace el grupo municipal? Ingresar 600 euros al mes, que llega justo para pagar el alquiler de la sede. Pero el volumen principal de recursos lo controla el grupo municipal, y no la organización. Eso es claramente un funcionamiento paralelo. Y no hablamos de una impresión mía o del secretario de Organización, sino que la propia ejecutiva de IU de Asturias se dirigió al menos en una docena de ocasiones al grupo municipal, advirtiéndoles de que se estaban situando al margen de la organización.
-La cuestión económica tiene entonces parte de la culpa...
-No estábamos pidiendo lo que no hay. Sabemos que han caído los ingresos del grupo. Pero antes iba a la organización todo el dinero, una vez deducidos los gastos de representación, los gastos de personal y alguna cosa más del grupo.
-¿Y ahora?
-Sólo van 600 euros al mes.
12.500 euros al año
-¿Cuánto se aportaba antes?
-Sí te puedo decir que yo daba todos los años 12.500 euros a la organización. Supongo que no hay que explicar que quien es concejal lo es gracias a unas siglas, que son IU. Y aunque haya menos recursos, pues han cambiado cosas. Por ejemplo, la revista 'Otro Valor' que al final sacábamos dos veces al año, ahora la sacan cada mes. Eso es insostenible económicamente, y mientras lo hacen, hay dificultades para que algunos compañeros que tienen dedicación exclusiva para la organización puedan cobrar. Como militante comunista, eso no me cabe en la cabeza.
-También ha habido tensiones en torno a las liberaciones del grupo municipal...
-En julio, en una reunión con el grupo municipal, su portavoz dijo que quería que la liberación completa que correspondía a IU la ocupara una persona de su confianza, alguien que se había afiliado el 1 de enero. Nadie lo discutió. Yo propuse que la otra media liberación fuera para Xabel Llano, que nos acompañaría dentro del equipo de organización. Ahí quedó la cosa. Pero sin decirle nada a la cara, a esta persona le fueron quitando la mesa, el ordenador... Todo por la política de hechos consumados. ¿Ese es el comportamiento de algunos que se consideran camaradas?
-En lo que respecta a las decisiones políticas, el grupo municipal defiende que todas contaron con el respaldo unánime del consejo.
-Eso lo utilizan como que todos estamos encantados con todo. Pero si callamos fue para evitar confrontaciones internas. Uno de los elementos que más me contrarió fue la decisión de los tres concejales en el Pleno de constitución municipal. IU de Asturias había sacado una declaración según la cual deberían haberse abstenido. Pero aún así se presentó candidatura, una decisión que se anunció antes de que la aprobara el consejo. ¿Qué pasó? Tragamos sin más. Pero hasta aquí.
-¿Se arrepiente de haber apoyado a Jorge Espina como cabeza de lista municipal?
-'Arrepentidos os quiere Dios', se dice. Y yo, como ateo militante, no me arrepiento. Pero sí considero que cometí un error garrafal. Estoy absolutamente convencido de que pensaba que conocía perfectamente a la persona que proponía, pero realmente no la conocía.
-¿'Churruca' seguirá fiel a IU?
-Soy comunista desde que tenía 14 años. Y seré del partido hasta la muerte. Con sus pros y sus contras.