elcomercio.es
Sábado, 26 mayo 2012
claros
Hoy16 / 20||Mañana15 / 17|
más información sobre el tiempo
Estás en: > >
Nos besamos poco

OPINIÓN ARTICULOS

Nos besamos poco

Sin duda, la decadencia del mundo es consecuencia de la influencia educativa ejercida sobre los hombres para reprimir sus besos

04.02.12 - 02:39 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Nos besamos poco. Apenas nos tocamos. ¡Qué duda cabe! Nos besamos para perder el miedo que nos tenemos unos a los otros. Por eso andamos a la deriva, sin intercambiar tantos besos necesarios y sin desprendernos del miedo. Los besos son reencarnaciones metafóricas de las palabras, sinfonías en fuga de la lengua, despedidas en la flaccidez de los labios, encuentros que se estrangulan y derraman sobre el eco de los dientes, arrogancias silvestres del cuerpo en la embriaguez del alma. Hay besos grandes, como noches en vela; tan grandes que te ciñen y te arrestan, y tú apenas los abrazas; besos que no tienen tiempo porque nunca se sabe dónde acaban. Son como ese vapor errante que en el alba huye como un sueño asustado de la luz que no llega. Son como una gasa pálida que tapiza las ideas. Ya casi nunca nos besamos. ¡Qué duda cabe!
Pero, si bien el besarse ahuyenta el miedo, también es cierto que hay besos que tienen miedo, besos que florecen en la boca como secretos de sangre y se instalan para siempre en el silencio y convierten el tiempo en un sudario. Son besos que no sabes si llegas a dar porque suponen una respuesta callada, porque tiemblan en el camino del amor difícil. Ella te mira y se ríe y te besa los ojos, pero al instante comprendes que lo que besa no es otra cosa que su imagen reflejada en tus pupilas. Y entonces tú te vas hacia otra parte con el peso de ese beso moribundo que jamás te explicas. Y te pasas un tiempo ofreciendo besos de segunda boca (que decía don Ramón en sus 'Gregerías').
Muchos de los besos que no damos van al cine y se quedan flotando en la pantalla, esperando acomodarse en los labios de la actriz que deseamos. En mi caso, se quedan la mayoría de esos besos esperando a Meryl Streep -mujer cisne- en aquellas memorables praderas de África o al otro lado de un viejo puente de Madison o agarrado a la alambrera triste de la prisionera Sophie, se quedan esos besos colgados de la gorra de un teniente francés o buscando a la Linda de los cazadores aturdidos o a la Joanna Kramer de los sueños rotos o a la Clarissa de las horas confundidas. También alguno de esos besos que no di se me quedó flotando a la espera de Elizabeth Taylor cuando fue gata mimosa sobre el tejado de zinc, o de Lauren Bacal cuando sujetaba en su boca un sueño eterno o cuando esperaba a Bogart en el hotel de la isla Martinica. Puede que alguno también se quedara esperando los labios de vida rebelde y partida de aquella Norma Jean de ojos azulados que quiso ser Marilyn Monroe, o aguardando los labios de Ingrid Berman -que decía mejor que nadie «te amo»- en el café de Casablanca, o los de Vivian Leigh al comienzo de aquellas grandes y lujosas escaleras de la mansión de Atlanta. Algún día me fabricaré una película de retales con esos besos del cine que son los besos que nunca dimos y lloraré tanto al verla que se me agrietarán los ojos y también los labios. Lo haré en algún cine vacío, como el protagonista de 'Cinema Paradiso' cuando se sienta a ver la cinta sobre besos censurados que a su muerte le dejó en herencia el bueno de Alfredo.
Nos besamos poco y nos besamos mal. Hay demasiados besos que nunca terminamos de dar: los besos equivocados, los besos interrumpidos. Se parecen a una carta mal escrita y con la dirección errónea o a esos poemas que pierden el ritmo en el segundo verso. Se quedan flotando en la conciencia como señales desagradables de una viruela sin redención. Son ese rayo que no cesa de morder la voluntad: Conciertos de pasiones enjauladas, que escribía en uno de sus poemas emigrantes mi amigo Ildefonso Miguel, que anda besando el océano Atlántico con un beso grande: un labio en el Caribe, otro en el Cantábrico, de mar en mar.
El último beso que le di a mi padre (antes de que se fuera lejos, allá donde la luz ya no revienta la tierra) fue en su frente poderosa, pálida en el fulgor sereno que me había protegido de las sombras de la infancia. A él ya no le quedaban besos, de tantos como a lo largo de su vida había regalado. Sólo le quedaba un hilo de luz en los ojos y un temblor en el junco partido de los labios. Aquel beso silencioso dejó en mi cuerpo el olor de la fuerza tranquila, el olor de las medicinas inútiles y el olor de la hierba triste que el corazón nunca olvida. Aquel beso me dejó una tiniebla huérfana en el eco apagado de mis labios discontinuos, que ya nunca besaron igual. Él creía en el poder de los besos. Él sabía que el mundo se estaba arruinando por falta de besos.
El primer beso se lo di en el cine Capitol a una niña de trenzas rebeldes y un diente partido, pero no recuerdo si fue mientras Woody Allen le tocaba la guitarra a Diane Keaton en 'Sueños de un seductor', o si fue escuchando las canciones de amor triste de Liza Minnelli en aquellas turbias y decadentes noches berlinesas. Fue un beso precipitado, adolescente, torpe, repentino. Ella me sonrió frágil y yo le tomé la mano. Luego, el tiempo se quebró en el crujido de las butacas y Michael York o Woody Allen (ya digo que no lo recuerdo bien) mudaron repentinamente su rostro.
Sin duda, la decadencia del mundo es consecuencia de la influencia educativa ejercida sobre los hombres para reprimir sus besos. En la sangre de los labios anda oculta la temperatura del mundo. Es curioso que la toxina botulínica sea a la vez poderoso veneno (arma química de destrucción masiva) y cosmético para el abultamiento de los labios. Paraplejias afectivas. Lo mejor para los labios son los besos. Creo firmemente en el remedio de los besos. Nos besamos poco. Apenas nos tocamos. ¡Qué duda cabe!
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Nos besamos poco

:: GASPAR MEANA



El Comercio Digital

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.