Los socialistas asturianos eligen mañana entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón como nuevo líder del partido con un ojo puesto en el Principado. En la ejecutiva que tienen convocada para el lunes, donde, previsiblemente, se propondrá al candidato que concurrirá a las elecciones anticipadas del próximo 25 de marzo. Ya comienzan a producirse movimientos. Ayer, la avilesina Ana Concejo, una de las personas del círculo de confianza de Chacón, reclamó «cambios» en el diseño de la lista respecto de la que se presentó a los comicios de mayo del pasado año, aunque sin poner en cuestión que sea encabezada por el secretario general, Javier Fernández. Este replicó casi de inmediato: «Yo respeto los procedimientos internos, todos deberían hacer lo mismo».
Lo que desde ayer sucede en Sevilla, donde el PSOE celebra su congreso federal, tendrá un impacto directo sobre las organizaciones territoriales y, por tanto, en Asturias. Con el añadido, en el caso del Principado, de que antes de celebrarse el congreso regional hay que encarar unas elecciones anticipadas. La tesis general es que en caso de victoria de Rubalcaba, la designación de Fernández como candidato autonómico es un hecho. El triunfo de Chacón lo dejaría todo más abierto y aunque prevalece la tesis de que Fernández se decidirá a repetir como número uno, algunos dirigentes se atreven a deslizar que, en esta segunda hipótesis, podría dar un paso atrás y abrir el camino a una nueva cara. Sería, eso sí, un escenario más complejo.
Concejo, cabeza visible de los 'chaconistas' asturianos, no va tan lejos. No pone en cuestión que Fernández vuelva a ser el cabeza de cartel, pero sí pide cambios en la configuración de la lista -con más razón si gana Chacón pero también si lo hace Rubalcaba- para afrontar la cita con las urnas «en las mejores condiciones posibles». Sería, añadió, «un cambio que demostraría que hemos entendido el mensaje que nos han trasladado los ciudadanos».
Entiende Concejo que la renovación de caras es «positiva» y que el objetivo es hacer una candidatura «lo más atractiva posible» en un momento en que, a su juicio, «hay muchas posibilidades de recuperar la confianza» de unos ciudadanos que, sostiene, «ya han visto lo dañino que está siendo el desgobierno de la derecha».
Cuando se inicia un tiempo de cambio «eso influye en todos los ámbitos», remachó Concejo en alusión a la renovación que traería Chacón y a sus posibles consecuencias sobre Asturias. Que se mezclen ambos escenarios, el regional y el federal, no gustó a Javier Fernández, que remitió el debate sobre la candidatura en Asturias a la ejecutiva prevista para el lunes y al comité autonómico del sábado, donde podría incluso aprobarse la lista al completo. Por cierto que en la apertura del congreso, ayer, por parte del presidente andaluz, José Antonio Griñán, este ya vino a dar por hecho que Fernández será el aspirante a la Presidencia del Principado. «Mucha suerte, Javier», le dijo ante todos los asistentes.
El congreso, por otro lado, debatió la gestión de la ejecutiva federal, a la que la delegación asturiana -42 personas, 36 favorables a Rubalcaba y seis chaconistas- dio su aprobación. En su intervención, Fernández reivindicó la necesidad de un partido «más transparente y exigente» con la dirección y alertó del peligro de avanzar hacia un modelo «más personalista y menos participativo». Defendió, además, la fuerza de los socialistas asturianos en el seno del partido. «Queremos ser el alma del PSOE y nos la dejaremos para ganar las elecciones en Asturias», clamó. El número dos de Fernández en la FSA, Jesús Gutiérrez, también juega un papel activo en el congreso y forma parte del comité electoral que contará los votos de los delegados en la crucial asamblea de hoy.