La convocatoria de elecciones en Asturias para el próximo 25 de marzo, sólo dos días después de la actuación en Avilés de John Cale, uno de los fundadores del mítico grupo Velvet Underground, y que estará aquí gracias a los muy buenos oficios del promotor Beznar Arias, ha alegrado y llenado de esperanzas a las miles de personas que apoyan la abortada gestión del Centro Niemeyer. Ven así una posibilidad de que las cosas cambien y se pueda retomar la programación que había colocado a la villa en el panorama internacional.
Claro que para ello las elecciones deben dar unos resultados diferentes a las últimas que había ganado el PSOE en votos, el Foro en diputados y colocado al PP en una tercera posición, con IU cerrado el abanico de escaños y produciendo una aritmética en que todos estaban muy alejados de formar grupo mayoritario. Una situación que puso a las claras dos grandes defectos: la absoluta incapacidad de los grupos para ponerse de acuerdo y pactar las cuestiones importantes, y el régimen de excepción democrática que vive el Principado de Asturias por la anormalidad de que sus diputados no puedan votar en contra (solamente a favor o abstenerse) en la elección de Presidente.
El Foro Asturias de Francisco Álvarez-Cascos convocó las elecciones ante el temor de que PSOE y PP pudieran ponerse de acuerdo y con la arriesgada esperanza de conseguir mayoría. Los populares han recibido favorablemente la nueva cita a las urnas pues confían que el éxito en las pasadas elecciones nacionales les catapulte y puedan aquí también formar gobierno, a la espera de sus reformas (o contrarreformas, como dicen algunos) no les pasen facturas. Y los socialistas pendientes de lo que depare su Congreso y conozcan su nuevo líder, que puede traer cambios en las listas asturianas para las elecciones del próximo mes de marzo.
Lo peor sería que pudieran repetirse más o menos los anteriores resultados. Lo más probable en todo caso es que se necesiten pactos para gobernar en Asturias. Pero a la vista de su defensa hasta ahora hecha por socialistas y populares -uno de los dos al menos estará presente en cualquier tipo de acuerdos para gobernar- el panorama para la recuperación del Centro Niemeyer alberga nuevas esperanzas.