En su camino hacia el título, a este Real Madrid no le frena nadie. Ni el viento, ni el frío, ni los rivales inferiores que antes le ponían en demasiadas dificultades en sus estadios y ahora tienen que rendirse ante la superioridad y la ambición de un equipo que, con más o menos brillo, va lanzado a por la Liga.
Frente al Getafe, el líder fue de más a menos, no jugó un buen partido, porque el clima también jugaba en su contra, y solo pudo ganar gracias a un gol a balón parado de Sergio Ramos. Sin embargo, fue suficiente para continuar con una triunfadora racha ganadora, que con los tropiezos de Levante y Racing ya olvidados, solo ha sido capaz de cortar el Barça. En campos como el de Getafe es donde se ganan las ligas, y el Madrid respondió, sin brillantez, pero con sacrificio, en el mismo estadio en el que el Barcelona perdió, hasta el momento, su único partido liguero.
Sin los lesionados Di María, Khedira y Marcelo, no hubo una sola sorpresa en el once de Mourinho, que prefirió la contención de Lass antes que al 'jugón' Granero para acompañar a Xabi Alonso. También volvió a alinear juntos a Özil y Kaká, con los que nunca ha perdido el Madrid cuando han coincidido, y aunque el alemán -dio el pase de gol- y el brasileño apenas tuvieron algún destello, dieron un paso más en su recuperación física y anímica.
Al equipo azulón, plagado de bajas importantes, le faltó fe y también 'punch' arriba. Como suele ocurrirles a los pequeños, el Getafe perdonó su primera gran ocasión, casi nada más arrancar el encuentro, en un error defensivo de los blancos, y después cayó sin remedio ante el poderío y la solvencia de los madridistas.
Tras ese susto tempranero, no tardó el Madrid en demostrarle al Getafe que el partido iba a ser suyo. Perjudicado por las fuertes rachas de viento, el Madrid no tuvo brillo, pero sí suficiente solidez y mando, ya antes de abrir el marcador. No tardó en llegar el gol. Ya que la elaboración era más complicada que otras veces, tuvo que ser a balón parado. Sacó el córner Özil a la cabeza de Ramos y el sevillano se elevó ante todos para colocar la pelota lejos del alcance de Moyá.
Cuando se puso por delante, al Madrid le bastó con destruir las tímidas intentonas de Casquero y compañía. Y como no podía ser menos esta semana, también hubo polémica. Y otra vez Pepe como protagonista, que se tiró como si el balón le hubiese pegado en el cuerpo después de cortar con la mano en su área un balón de Diego Castro. Otra muestra antideportiva del central portugués, que después se llevaría una tarascada de Arizmendi, cuando el Getafe había dejado ya de padecer. E incluso hizo sufrir algo al Madrid, que acabó el partido encerrado en su área para defender un córner. Por suerte para el líder, no sonó la flauta en esa última jugada.