«Llevamos muchos años luchando para que se reconozcan los derechos de este colectivo tan importante y la nueva ley es, sin duda, un gran logro pero también necesitamos dar más pasos adelante». Cansados de esperar durante años a que el Gobierno de turno decidiera legislar sobre la equiparación de los derechos de este colectivo a los del resto de los trabajadores, los sindicatos agradecen ahora la tarea puesta en marcha por la Administración. Reconocen, sin embargo, que el actual momento, en medio de una importante crisis económica, no es el mejor para abordar este complicado asunto.
Clara Casiano, secretaria de Igualdad de la Unión General de Trabajadores (UGT), se niega a calificar el paso dado ahora de «histórico» porque, según señaló, «aún queda todavía mucho trabajo por hacer en este terreno».
La secretaria de la Mujer de Comisiones Obreras (CC OO), Ana María Alonso Cabrera, opina lo mismo al referirse a la actual regulación. Cree que esta decisión es «muy importante», pero estima que aún hay mucho camino por delante, porque existen incógnitas que dejan claro que es necesario regular aún más el sector».
Para Clara Casiano este es un hito muy importante para un sector que se había quedado anclado sin ningún tipo de regulación y «con una forma de actuar que es arcaica y servilista».
Entre los aspectos más negativos de la nueva regulación se encuentran, según señaló, las dificultades económicas actuales, la fórmula para fijar los salarios y los incrementos salariales y lo difícil que va a ser la aprobación de un convenio colectivo en donde no hay patronal».
Sobre la posibilidad de que los empleadores repercutan en el salario de los empleados la cotización que están obligados a hacer a la Seguridad Social, Casiano señaló que «es evidente que al principio va a ocurrir y que habrá acuerdos individuales, pero creemos que será el mercado, en el que hay falta de mano de obra, el que acabará regulando las relaciones».
Ana María Alonso Cabrera espera, por su lado, que a partir de ahora se logre constituir una bolsa de contratación, una mayor regulación general del sector y sacar adelante lo que quedó en el tintero: el derecho a cotizar para cobrar el paro, una reivindicación histórica.