Viernes. Cuatro y cuarto de la madrugada. Aprovechando la oscuridad, dos individuos lanzan la tapa de una alcantarilla contra la luna de la Cafetería MB, en la calle Eulalia Álvarez, de El Llano. Una vez en el interior, armados con una maza, golpean una de las máquinas recreativas del local hasta conseguir forzarla y llevarse unos 500 euros. Salta la alarma del establecimiento y los vecinos alertan a la Policía Local.
Comenzaba así una espectacular persecución nocturna en el que los agentes intentaban dar caza al coche de dos jóvenes que habían abandonado el lugar a toda velocidad a bordo de un BMW de color gris en dirección a la calle Gaspar García Laviana, según las informaciones de los mismos vecinos, que incluso facilitaron una descripción precisa sobre su indumentaria.
Los agentes de la dotación policial detectaron al vehículo poco tiempo después, logrando interceptarlo a la altura de la calle Cataluña y procediendo a identificar a sus ocupantes, cuya vestimenta coincidía con los datos que habían sido facilitados por los testigos del robo.
Al revisar el coche, encontraron en su interior una bolsa con una gran cantidad de monedas, presuntamente el botín del golpe que acababan de dar minutos antes, además de un ordenador portátil, un modem USB, tres teléfonos y la maza que, según el propietario del establecimiento, Tomás Rodríguez, utilizaron para golpear la tragaperras hasta reventarla.
Los dos detenidos son dos jóvenes gijoneses: A. G. B., de 28 años, y J. M. V. P, de 31, quien, para sorpresa de los agentes, resultó tener una orden de búsqueda, detención e ingreso en prisión.
«No llegaron a forzar la máquina registradora porque fue todo muy rápido y, gracias a la colaboración vecinal, enseguida llegó la Policía», contaba ayer Rodríguez, todavía con el susto en el cuerpo después de que la llamada de los agentes lo sacase de la cama «a eso de las cinco de la mañana» con y la rabia «de trabajar para esto».
«Gran preocupación»
Con una luna provisional facilitada por su seguro ya instalada en la cafetería que regenta desde hace trece años, Tomás hablaba también de «una gran preocupación en el sector» ante el goteo incesante de robos en establecimientos hosteleros que mantiene en vilo a las fuerzas y cuerpos de seguridad.
En la última temporada, además de un atraco con retención ilegal incluida en la cafetería Ébano, de donde tres sujetos encapuchados se llevaron más de 40.000 euros, se han registrado una docena de asaltos en bares y restaurantes de prácticamente todos los barrios de la ciudad. El más reciente, hace apenas una semana, con el resultado de tres individuos detenidos después de utilizar el mismo modus operandi que en El Llano: rompieron los cristales de dos locales de la calle Gran Capitán, en La Calzada, y se apoderaron de unos 200 euros.