El teatro Jovellanos abonó en el año 2010 facturas por distintos servicios por un importe total de 708.681,93 euros, sin que conste «ningún procedimiento de licitación y sin formalizar contrato alguno con las empresas». En el primer semestre de 2011, el último de responsabilidad socialista al frente de la entidad municipal, se repitió idéntico procedimiento, con pagos a proveedores por valor de 53.924,37 euros.
El abono de ese dinero a las diferentes empresas se hacía mediante el pago de facturas «por prestaciones de servicios». Eso consta, al menos, en el 'Informe de revisión de gestión y procedimientos de control interno del Teatro Jovellanos de Gijón'. Los anteriores rectores de la entidad, según este mismo estudio, llevaban a cabo, entre otros «procederes inadecuados», las contrataciones de bienes y servicios «de forma directa, con independencia de su naturaleza o cuantía, y que no han sido observados los principios de publicidad, concurrencia y transparencia contenidos en la Ley 30/2007 de Contatos del Sector Público y sus disposiciones y desarrollo».
Esta es una de las conclusiones del citado análisis encargado por el actual equipo de gobierno municipal de Foro, y redactado por la empresa Consultores de Gerencia, con el objeto inicial de conocer la situación de las cuentas del Teatro Jovellanos y, sobre todo, las pautas de gestión de sus anteriores rectores y sus relaciones, sobre todo, con los proveedores. Las conclusiones del informe, a tenor de lo que reflejan sus páginas, dejan claramente en entredicho, los «procedimientos de control interno», entre los que se incluye «la mala práctica de selección directa de un proveedor único», así como alteraciones, se asegura que «injustificadas», en pagos a empresas que deberían de ser objeto de concurso público o, también, adjudicaciones «directas» a empresas para diferentes servicios, igualmente sin concurrencia pública.
Como conclusión general, según el documento al que ha tenido acceso EL COMERCIO, los autores del informe de gestión aseguran que, vistos los hechos y analizada toda la documentación del teatro en el periodo citado (año 2010 y los primeros seis meses de 2011), «se han conculcado los principios de una buena administración pensando en el interés público». La máxima responsable del teatro Jovellanos en los últimos años de gestión socialista en el Ayuntamiento de Gijón fue la ahora concejala del PSOE Carmen Veiga, a quien parecen apuntar todos los dardos del mencionado informe de gestión ya que ella, como gerente, era la máxima responsable del control de las cuentas del coliseo público gijonés.
El objetivo del informe, como se menciona en sus mismas páginas, era «comprobar los procedimientos de control y evaluar la gestión del teatro». Así, los profesionales de la firma analizaron la documentación disponible en el coliseo y constataron, entre otros detalles, que, en el período examinado, «no hemos podido verificar la existencia de peticiones de ofertas o licitaciones de contratos... No hay constancia documental de otras adjudicaciones de contratos mediante licitación ya sea a través de procedimiento abierto o restringido».
«Servicios adicionales»
Al margen de la citada «mala práctica de proveedor único», los redactores del informe entran en otros detalles sobre la gestión del teatro que, a su entender, tampoco se ajustan a la legalidad y, en general, evitaban los procedimientos de publicidad y concursos públicos para adjudicar trabajos de un importe relevante.
Así, mencionan a la sociedad que se encarga de las labores contables y administrativas, que tenía un contrato de 12.102 euros al año, pero que, por «servicios adicionales» llegó a facturar en2010 un total de 68.359 euros, es decir, más de un 500% de los servicios de «colaboración profesional». De nuevo, se entiende que ese aumento es «injustificado» y que esos «servicios adicionales», por su importe, deberían salir a concurso. Algo similar sucede con los servicios de limpieza o de portería, taquilla y acomodación del teatro. «El dinero que se facturó no se corresponde con lo fijado en el contrato» y, según aseguran, «no quedan claros los aumentos».