Desde que en el año 2007 la crisis económica empezó a hacer mella en la comarca, los datos relacionados con la generación de empleo no paran de caer. Si el 2011 se cerró con 4.499 personas en paro en el Oriente, 525 más que hace doce meses y más del doble de los 2.105 desempleados que había en el 2000, el numero de empresas que han tenido que bajar la persiana de manera definitiva en los últimos cinco años no le va a la zaga.
Desde el 2007 el ala oriental de Asturias ha perdido 359 compañías. Esto es que ha pasado de tener 2.387 empresas a las 2.028 que aún continuaban abiertas al cierre de 2011, lo que se traduce en un descenso del 15,1% de estas entidades queconforman el tejido productivo de la comarca.
Según los datos de empresas afiliadas a la seguridad social, que figuran en el Servicio Público de Empleo del Principado de Asturias (Trabajastur), esta caída en el número de compañías activas ha sido una constante en el último lustro. El año en el que más compañías desaparecieron fue el 2008, en el que cerraron sus puertas 144; seguido por 2009, con 74 negocios menos, y 2011, en el que se contabilizó el cierre de 73 entidades.
Los concejos que mayor número de compañías han perdido son también los más poblados, mientras que los municipios pequeños están aguantando mejor estos negros tiempos, económicamente hablando. El concejo en el que mayor número de negocios han cerrado en estos cinco años es Llanes, que ha pasado de tener 791 compañías a 641, lo que se traduce en un descenso del 19%. Le sigue Cangas de Onís, con la pérdida de 44 empresas afiliadas a la seguridad social y una caída del 13,3%, y Ribadesella, con 43 negocios menos, que se traducen en un descenso del 12,4% en el número de compañías que hay en el concejo.
Sin embargo, y curiosamente, según los datos recogidos en Trabajastur, el municipio que mayor porcentaje de empresas ha perdido en estos últimos 5 años en la comarca es uno de los considerados pequeños. Se trata de Ribadedeva, que ha pasado de tener 105 compañías en 2007 a las 67 de la actualidad, lo que supone una espectacular caída del 36,2%. Cabe recordar que tanto en éste como en el resto de municipios de la comarca lo que más abunda son las pequeñas y medianas empresas.
Entre los concejos de menor población, la mayoría han conseguido capear esta ola de cierres empresariales mejor que sus vecinos con mayores cifras demográficas. Caravia, Ponga o Cabarales han logrado perder el 10% o menos de sus compañías, mientras que Peñamellera Baja ha sido capaz mantener la cifra de 43 negocios que tenía el municipio en 2007.
Incluso dos concejos -Amieva y Peñamellera Alta- pueden sacar pecho y presumir que en esta difícil coyuntura económica cerraron 2001 con más empresas abiertas de las que tenían hace cinco años. Concretamente Amieva ha pasado de tener 19 compañías a 23, lo que se traduce en una subida del 21%; mientras que Peñamellera Alta ha sumado tres nuevos negocios, que suponen un incremento del 14% respecto a las cifras de 2007.
Sector de la construcción
En cuanto a los distintos sectores en sí, Aníbal Purón, presidente de los constructores de Llanes, señala que el suyo es uno de los más afectados por el cierre de empresas en el concejo. «Si en el ámbito nacional el sector de la construcción y de la promoción está difícil, en Llanes lo está aún más porque no tenemos planeamiento urbanístico», apunta.
Purón considera que las perspectivas de futuro para este sector van a seguir siendo «difíciles». «Lo más importante es que el Ayuntamiento y los grupos sociales consensúen un Plan General. Aunque todo apunta a que los grupos están tirando cada uno para su lado y no somos optimistas», manifiesta el presidente de los constructores de Llanes. Purón recuerda que esta situación afecta más, si cabe, a las empresas pequeñas del sector, como pueden ser las relacionadas con la fontanería, la electricidad o pequeñas constructoras. «La mayor parte de estas compañías pequeñas han tenido que reducir sus plantillas a la mitad para poder subsistir», garantiza.
«El sector está muy fastidiado y el elevado número de personas que hay en paro en Llanes provienen, principalmente, de la construcción» asegura Purón, en relación a los 1.337 vecinos sin empleo con los que se cerró el 2011 en Llanes.
Los comerciantes
El sector servicios es otro de los que está siendo duramente golpeado por la crisis. Desde la nueva junta directiva de la Asociación de Comerciantes de Parres, una de sus portavoces, Nieves Martínez Iglesias, indica que «los negocios que aguantan son porque tienen rentas pequeñas y pocos sueldos, pero los que tienen varios empleados lo están pasando peor».
Esta comerciante apunta que, «a tenor de lo que se ve en el Telediario, las perspectivas de futuro no son buenas y te dan ganas de llorar». Aunque recalca que en la capital del municipio se está dando cierto relevo generacional. «En Arriondas se cerraron varios negocios porque los propietarios eran personas mayores, pero también se están abriendo otros, como tiendas o academias», señala Martínez Iglesias.
Esta comerciante destaca que lo que sí se notó mucho en el concejo fue el cierre de la mayor parte de las empresas relacionadas con el sector del mueble como consecuencia de la llegada de Ikea. «El pequeño comercio no podemos competir con las grandes superficies en precio, pero sí a través de la calidad o el trato con el cliente. Tenemos que diferenciarnos y dar un buen servicio a la gente», considera Martínez Iglesias, quien destaca que «con esto de la crisis creo que la gente entiende que lo del pueblo es del pueblo y si pueden prefieren gastar en los negocios locales que en las grandes superficies».
Esta portavoz de la Asociación de Comerciantes de Parres, antes que un comercio relacionado con la informática, tuvo una vinatería con su pareja, por lo que conoce también la situación de la hostelería. «Si en el comercio estamos mal el sector hostelero en el Oriente está aún peor. Nosotros optamos por cerrar nuestro negocio hace unos años y abrir un comercio y creo que no nos equivocamos con el cambio».
Desde que en el año 2007 la crisis económica empezó a hacer mella en la comarca, los datos relacionados con la generación de empleo no paran de caer. Si el 2011 se cerró con 4.499 personas en paro en el Oriente, 525 más que hace doce meses y más del doble de los 2.105 desempleados que había en el 2000, el numero de empresas que han tenido que bajar la persiana de manera definitiva en los últimos cinco años no le va a la zaga.
Desde el 2007 el ala oriental de Asturias ha perdido 359 compañías. Esto es que ha pasado de tener 2.387 empresas a las 2.028 que aún continuaban abiertas al cierre de 2011, lo que se traduce en un descenso del 15,1% de estas entidades que conforman el tejido productivo de la comarca.
Según los datos de empresas afiliadas a la seguridad social que figuran en el Servicio Público de Empleo del Principado de Asturias (Trabajastur) esta caída en el número de compañías activas ha sido una constante en el último lustro. El año en el que más compañías desaparecieron fue el 2008 en el que cerraron sus puertas 144; seguido por 2009, con 74 negocios menos, y 2011, en el que se contabilizó el cierre de 73 entidades.
Los concejos que mayor número de compañías han perdido son también los más poblados, mientras que los municipios pequeños están aguantando mejor estos negros tiempos, económicamente hablando. El concejo en el que mayor número de negocios han cerrado en estos 5 años es Llanes, que ha pasado de tener 791 compañías, a 641, lo que se traduce en un descenso del 19%. Le sigue Cangas de Onís, con la pérdida de 44 empresas afiliadas a la seguridad social y una caída del 13,3%, y Ribadesella, con 43 negocios menos, que se traducen en un descenso del 12,4% en el número de compañías que hay en el concejo.
Sin embargo, y curiosamente, según los datos recogidos en Trabajastur, el municipio que mayor porcentaje de empresas ha perdido en estos últimos 5 años en la comarca es uno de los considerados pequeños. Se trata de Ribadedeva, que ha pasado de tener 105 compañías en 2007 a las 67 de la actualidad, lo que supone una espectacular caída del 36,2%. Cabe recordar que tanto en éste como en el resto de municipios de la comarca lo que más abunda son las pequeñas y medianas empresas.
Entre los concejos de menor población, la mayoría han conseguido capear esta ola de cierres empresariales mejor que sus vecinos con mayores cifras demográficas. Caravia, Ponga o Cabarales han logrado perder el 10% o menos de sus compañías mientras que Peñamellera Baja ha sido capaz mantener la cifra de 43 negocios que tenía el municipio en 2007.
Incluso dos concejos -Amieva y Peñamellera Alta- pueden sacar pecho y presumir que en esta difícil coyuntura económica cerraron 2001 con más empresas abiertas de las que tenían hace 5 años. Concretamente Amieva ha pasado de tener 19 compañías a 23, lo que se traduce en una subida del 21%; mientras que Peñamellera Alta ha sumado 3 nuevos negocios, que suponen un incremento del 14% respecto a las cifras de 2007.
Sector de la construcción
En cuanto a los distintos sectores en sí, Aníbal Purón, presidente de los constructores de Llanes, señala que el suyo es uno de los más afectados por el cierre de empresas en el concejo. «Si en el ámbito nacional el sector de la construcción y de la promoción está difícil, en Llanes lo está aún más porque no tenemos planeamiento urbanístico», apunta.
Purón considera que las perspectivas de futuro para este sector van a seguir siendo «difíciles». «Lo más importante es que el Ayuntamiento y los grupos sociales consensúen un Plan General. Aunque todo apunta a que los grupos están tirando cada uno para su lado y no somos optimistas», manifiesta el presidente de los constructores de Llanes. Purón recuerda que esta situación afecta más, si cabe, a las empresas pequeñas del sector, como pueden ser las relacionadas con la fontanería, la electricidad o pequeñas constructoras. «La mayor parte de estas compañías pequeñas han tenido que reducir sus plantillas a la mitad para poder subsistir», garantiza.
«El sector está muy fastidiado y el elevado número de personas que hay en paro en Llanes provienen, principalmente, de la construcción», asegura Purón en relación a los 1.337 vecinos sin empleo con los que se cerró el 2011 en Llanes.
Los comerciantes
El sector servicios es otro de los que está siendo duramente golpeado por la crisis. Desde la nueva junta directiva de la Asociación de Comerciantes de Parres, una de sus portavoces, Nieves Martínez Iglesias, indica que «los negocios que aguantan son porque tienen rentas pequeñas y pocos sueldos, pero los que tienen varios empleados lo están pasando peor».
Esta comerciante apunta que, «a tenor de lo que se ve en el Telediario las perspectivas de futuro no son buenas y te dan ganas de llorar». Aunque recalca que en la capital del municipio se está dando cierto relevo generacional. «En Arriondas se cerraron varios negocios porque los propietarios eran personas mayores, pero también se están abriendo otros, como tiendas o academias», señala Martínez Iglesias.
Esta comerciante destaca que lo que sí se notó mucho en el concejo fue el cierre de la mayor parte de las empresas relacionadas con el sector del mueble como consecuencia de la llegada de Ikea. «El pequeño comercio no podemos competir con las grandes superficies en precio, pero sí a través de la calidad o el trato con el cliente. Tenemos que diferenciarnos y dar un buen servicio a la gente», considera Martínez Iglesias, quien destaca que «con esto de la crisis creo que la gente entiende que lo del pueblo es del pueblo y si pueden prefieren gastar en los negocios locales que en las grandes superficies».
Esta portavoz de la Asociación de Comerciantes de Parres, antes que un comercio relacionado con la informática, tuvo una vinatería con su pareja, por lo que conoce también la situación de la hostelería. «Si en el comercio estamos mal el sector hostelero en el Oriente está aún peor. Nosotros optamos por cerrar nuestro negocio hace unos años y abrir un comercio y creo que no nos equivocamos con el cambio».