José Ramón Avín Tanda, de 62 años, es el presidente de la asociación de pensionistas y jubilados 'Los Más Grandes', de Ribadesella. Nacido en la localidad riosellana de Cuevas y jubilado por un accidente laboral en una empresa de montajes, nunca permaneció quieto. Fue alcalde pedáneo de Sebreño; presidente de la AMPA del IES Avelina Cerra; presidente y fundador de la asociación de vecinos del Cobayu; concejal y en la actualidad es el representante de Mayores en el Área Sanitaria VI. Tras ocho años al frente de 'Los Más Grandes' acaba de ser elegido, en enero, para un nuevo mandato de cuatro años.
-¿Cuál sería la radiografía de la asociación que preside?
-Somos 888 socios, todos pensionistas y jubilados, más los cónyuges, y cada uno paga una cuota anual de 12 euros. Tenemos un presupuesto para 2012 de 21.000 euros y somos la asociación de mayores más antigua de la comarca oriental, porque contamos con estatutos legalizados desde 1982.
-¿Qué actividades promueven?
-Muchísimas. Servicios de podología, masajista y yoga; fiestas y campeonatos de juegos de mesa; charlas y cursos muy diversos, y excursiones de todo tipo. Y, sobre todo, fomentamos la participación de nuestros socios en un programa de voluntariado.
-¿Qué es eso del voluntariado?
-Contamos con un equipo amplio que trabaja en la creación de un proyecto social y lo que recauda va a un fondo común de todas las asociaciones de El Prial, para desarrollar más tarde lo que se estime como más interesante. Un proyecto apadrinado por nosotros era la creación de un centro social para indigentes. Ganó hace cuatro años pero no pudimos desarrollarlo.
-¿Por qué?
-El Ayuntamiento y la Consejería de Servicios Sociales lo vieron con buenos ojos; todos estamos sensibilizados y si recogemos perros y gatos cómo no vamos a atender a las personas. El problema está en cómo gestionarlo y la solución podría ser a través de los servicios sociales del Principado. Lo cierto es que nos duele profundamente ver hasta cómo discuten los indigentes por espacios recogidos cuando llega el invierno. La ubicación de ese centro sería en albergues o escuelas abandonadas del concejo.
-¿Tienen proyectos de futuro?
-Nos gustaría conseguir una residencia de mayores con 50 plazas en Ribadesella. Los riosellanos tienen aspiraciones e ilusión por permanecer en una residencia que esté en el concejo y no en Llanes, Oviedo o Gijón. Hay mayores que se mueren de pena porque al salir a la calle no están en su entorno natural, en el de toda su vida. Con dinero se podría hacer esa residencia de 50 plazas en un terreno municipal situado donde se bifurca la carretera que conduce a San Pedro y Tereñes, a 500 metros de la playa de Santa Marina. Y si no hay dinero se puede utilizar la antigua escuela de Junco, rehabilitada hace 30 años, que cuenta con doce habitaciones.
-¿Para cuándo la puesta en marcha del nuevo centro social?
-Es nuestra principal reivindicación histórica. Somos casi 1.000 socios y lo que hoy tenemos fue la panacea hace 20 años, pero se ha quedado pequeño, obsoleto. Luchamos por conseguir el local conocido como la 'Pantera Rosa'. Para la obra, con un costo de 350.000 euros, se firmó un convenio entre el Ayuntamiento y una empresa que abandonó a mitad de la ejecución. Confiamos en que esté listo para el verano. Nuestro mayor problema es la falta de ese local que nos va a permitir realizar muchas actividades, y no se remató en 2011 por razones ajenas a nosotros.
-En general, ¿cuál es la realidad de pensionistas y jubilados?
-No se puede generalizar, pero estamos en recesión, marcha atrás, mal. Los valores para con los mayores se están perdiendo. Antes, el abuelo tenía la mejor comida, la mejor silla, la mejor cama y los mimos. Ahora estorba en todos los sitios y se le aparta al cuarto de los trastos. No falta quien opina que somos parásitos y la realidad es que representamos el principal sostén de la economía del país, además de avalar hipotecas a los hijos y cuidar a los nietos. Gracias a las excursiones y viajes de los mayores, los hoteles y restaurantes se llenan, los autocares se mueven y muchos comercios siguen abiertos.
-Se comenta que ustedes quieren abrir un cine en Ribadesella.
-Que nadie se haga ilusiones pero tenemos en mente abrir un cine en Ribadesella con capacidad para 100 personas. Todavía estamos en pañales y el primer paso fue pedir permiso a la Fundación Ruisánchez para utilizar uno de sus edificios. Tras la respuesta afirmativa habrá que estudiar la inversión y la rentabilidad económica. Pensamos en dos funciones a la semana, sin ánimo de lucro, y prorrateando los gastos. Nuestros socios pagarían menos por la entrada.
-¿Tratan de politizarlos?
-En absoluto. En campaña electoral vienen a visitarnos todos los partidos políticos pero es algo normal y hasta conveniente. Todos son bien recibidos.
-¿Cuál es su principal apoyo?
-La Federación de Asociaciones de Mayores del Principado de Asturias (FAMPA), donde hay 82 asociaciones que representan a 60.000 personas. Soy vocal y todo va bien. Estamos agradecidos por su apoyo y colaboración y si no existiera la FAMPA habría que inventarla.