Alfredo Pérez Rubalcaba confirmó desde el escenario lo que la FSA se resiste a ratificar hasta la ejecutiva regional de mañana: que Javier Fernández repetirá como candidato en las elecciones anticipadas convocadas para el próximo 25 de marzo. «Vas a gobernar Asturias, Javier», dijo a las claras el nuevo secretario general del PSOE dirigiéndose directamente al líder de los socialistas asturianos, que seguía, con un punto de emoción, su discurso desde las primeras filas del plenario del congreso federal que los socialistas celebran en Sevilla. El triunfo de Rubalcaba frente a Carme Chacón despeja el futuro inmediato del partido en Asturias, toda vez que Fernández se había 'mojado' abiertamente en favor de la candidatura del primero y una victoria de la catalana hubiera generado una incertidumbre interna difícilmente asumible a las puertas de unos comicios tan importantes como los del 25-M.
El triunfo de Rubalcaba será balsámico en ese sentido. Fernández, salvo giro radical de los acontecimientos en las próximas horas, será el aspirante del PSOE a la Presidencia del Principado, con el pleno respaldo de la cúpula federal, a la vista de la total sintonía personal y política que existe entre los dos dirigentes. Ayer, en la segunda jornada del congreso, Rubalcaba colmó de elogios a Fernández y le garantizó que todo el partido estará «a tu lado» en la batalla electoral contra el PP y Francisco Álvarez-Cascos. Es la hora, recalcó, de desalojar del poder a una derecha «que ha puesto sus amores y odios por encima de los intereses de los asturianos».
No es de extrañar que Rubalcaba esté agradecido a Fernández, el primero de los 'barones' que se posicionó públicamente a su lado. El voto favorable a su lista de 36 de los 42 delegados asturianos se ha revelado clave a la vista del resultado final de la votación: sólo 22 votos por encima de Chacón. Así las cosas, resulta lógico el apoyo expreso que el nuevo secretario general dio a Fernández con la mirada puesta en el 25-M. «Te vamos a ayudar con toda el alma», le dijo. Y agregó: «Asturias es nuestro reto, va a marcar el primer paso de la vuelta del PSOE, de la recuperación del poder socialista.
¿Qué hubiera pasado de haber ganado Chacón? Como mínimo, que los socialistas asturianos encararían un futuro incierto a corto plazo. La derrotada en la votación de ayer también habló de Asturias, aunque desde otro punto de vista. Reivindicó igualmente la necesidad de vencer a la derecha, después de señalar que «han bastado seis meses para que el populismo -en alusión directa a Cascos- se desplomara». Trazó asimismo una comparación entre Cascos, a quien identificó con «la demagogia y el vocerío», y el PSOE, pero no puso como modelo a Fernández, sino al expresidente y hoy senador Vicente Álvarez Areces, a quien en este congreso siempre se ha situado entre sus partidarios. Un mensaje claro que la dirección socialista interpretó a la primera.
Nervios en el recuento
Pero ganó Rubalcaba, como calculaban los socialistas asturianos, que en sus proyecciones personales daban por seguro ese escenario. Para ello hubo que sufrir, porque el recuento se prolongó en exceso y los nervios estaban a flor de piel. Fue aproximadamente una hora después cuando Javier Fernández salió a escena para hacer una primera valoración. Legitimada su posición en este congreso por el resultado de la votación, defendió la idoneidad del nuevo secretario general, una persona «solvente y con experiencia», para pilotar el PSOE en un momento difícil tanto para el partido como para el país.
De su candidatura, ni una palabra hasta la reunión de mañana, de la que saldrá un nombre que será ratificado en el comité autonómico previsto para el sábado. Y en cuanto a la composición de la nueva dirección federal, que se conocerá hoy, poco más que mostrarse seguro de la capacidad de Rubalcaba para configurar un equipo sólido y de solvencia, al margen de que haya o no presencia de asturianos en el mismo. Eso sí, recordó el importante papel que los socialistas del Principado han jugado en la victoria de ayer. En todo caso, las lógicas expectativas pasan por contar con al menos un asturiano en esa dirección. Hay quien sostiene que podría ser el propio Fernández. Otros apuntan a Antonio Trevín, diputado y la persona más cercana a Rubalcaba entre los socialistas del Principado. Y nadie descarta del todo la continuidad de Hugo Morán, nombres como el de María Luisa Carcedo o alcaldesas como Pilar Varela o Esther Díaz.
Fernández dejó algún mensaje significativo más. No consideró obligado, por ejemplo, que Rubalcaba tenga que incluir a 'chaconistas' en su ejecutiva. Y citó como ejemplo lo que pasó en Asturias en 2000. «Yo gané un congreso tan disputado como este y en la dirección no hubo miembros de la otra candidatura», reflexionó. «Y el resultado en estos doce años está ahí», apostilló. Señalando, eso sí, que su valoración se refiere a la necesidad de que el nuevo líder del partido tenga «manos libres» para configurar su equipo y que, en cualquier caso, «la unidad está garantizada».
Por cierto que, en otro orden de cosas, Rubalcaba formuló un compromiso que afecta directamente a Asturias. Se trata de la propuesta de supresión del 'voto rogado' que tanto ha limitado la participación de los emigrantes en las elecciones, y que ha resultado, según sus propias palabras, «un desastre». El PSOE, garantizó, peleará por eliminar las restricciones vigentes.