La búsqueda de Ana María Medina Rubio concluyó ayer de forma dramática con el hallazgo del cuerpo sin vida de la mujer, de 57 años, en una acequia de la localidad de Fresno (Cabranes). Unas vecinas descubrieron el cadáver en una riega con un desnivel de unos cuatro metros, a un kilómetro del lugar en que fue vista por última vez, el pasado 27 de enero. Fue a las 11.15 horas, casi dos horas después de empezar la macrobúsqueda que movilizó ayer a 175 efectivos. Según las primeras hipótesis, la fallecida, que arrastraba problemas de salud (diabetes y trastorno bipolar) y tenía movilidad reducida podría haberse desnucado por la caída.
Colaboraron en las labores de localización numerosos vecinos (un centenar aproximadamente), cazadores conocedores de la zona, voluntarios de Protección Civil y de la Cruz Roja, bomberos, agentes de la Guardia Civil (35) y el helicóptero del 112. Fue el mayor dispositivo de búsqueda desde que se empezó a peinar las inmediaciones de la casa familiar de Fresno hace ya nueve días.
Los vecinos fueron movilizados por un bando municipal en el que se convocó a todos aquellos que quisieran participar para volver a escudriñar las zonas limítrofes al domicilio donde solía pasar los fines de semana la mujer en paradero desconocido y su marido, José Carlos González. Se hicieron varios grupos para realizar batidas centradas en rastrear la carretera y las zonas de monte y matorral del entorno de Fresno, El Cueto y La Hería. El radio de la búsqueda se extendió a seis kilómetros de Fresno, pero, como queda dicho, Ana María apareció en una acequia a un kilómetro del lugar donde se perdió su pista.
El hallazgo del cadáver se produjo en un regato por el que ya se había pasado en varias ocasiones sin detectar la presencia de la malograda mujer. La noticia del descubrimiento del cuerpo llenó de abatimiento a los participantes en el dispositivo de la mujer, madre de un hijo.
Funeral en Coya (Piloña)
La capilla ardiente quedará instalada mañana, a partir de las 11 horas, en la sala 1 del Tanatorio del Oriente en Infiesto. El funeral de cuerpo presente se celebrará ese mismo día a las 17 horas, en la iglesia parroquial de Coya (Piloña). Posteriormente, la fallecida será enterrada en el cementerio de la localidad piloñesa, de donde era natural.
Ana María Medina salió de casa el día 27 de enero, sobre las cuatro de la tarde, y la última vez que se la vio bajaba por el camino que conduce a la carretera principal vestida con abrigo, pantalón negro y zapatos de tacón bajo. Ese fue el testimonio que dio a los servicios de emergencia su marido, quien creyó que se dirigía a la vivienda de una vecina que reside a 200 metros, tal y como solía hacer. Lo cierto es que nunca llegó allí.
Pasaron las horas y saltaron las alarmas porque Ana María era diabética y necesitaba inyectarse insulina. Tenía que haberse inyectado a las 20 horas del viernes. Eso, unido a que la mujer seguía un tratamiento para los nervios y de que tenía movilidad reducida, llevaron a su marido a empezar la búsqueda de inmediato por el pueblo .
Fue a medianoche cuando el alcalde de Cabranes contactó con el Centro de Coordianción de Emergencias del 112-Asturias y se puso en marcha el despliegue de rastreo que tocó a su fin ayer con un triste desenlace.