Un año después de que el grupo Armón se hiciera con la propiedad de la antigua Juliana tras una angustiosa quiebra, la instalación industrial gijonesa sigue paralizada. El último astillero de la bahía de Gijón que aún permanece en pie no es capaz de despegar y las perspectivas a corto y medio plazo son poco halagüeñas. A la espera de acontecimientos, permanece en el dique seco.
2011 fue malo para la industria española por los graves problemas de la economía europea, pero el sector naval se le multiplicaron los problemas. A la dificultad de lograr contratos por los ajustes de la crisis, la Comisión Europea le abrió una importante vía de agua al prohibir el denominado tax lease, el sistema de bonificaciones fiscales que se aplicaba a la contratación de barcos en España y que podía llegar a suponer ahorros de hasta el 30% del coste total. La decisión llevó al sector a la paralización y apenas hubo contrataciones en todo el ejercicio. Juliana sufrió como nadie el problema.
Armón se hizo con la propiedad del histórico astillero gijonés después de que el grupo gallego Vulcano, el adjudicatario de la instalación en el proceso de privatización abierto por la Sepi, lo llevara a la quiebra. Con unas deudas de más de 60 millones de euros, el astillero fue adjudicado por el Juzgado Número 1 de lo Mercantil de Oviedo al grupo Armón en diciembre de 2010, tras un complejo proceso que a punto estuvo de descarrilar en varias ocasiones. Armón pagó algo más de 14 millones de euros por las instalaciones gijonesas y el 14 de febrero de 2011 firmó la escritura de propiedad y puso en marcha todo el operativo para reflotar el astillero. Un equipo de 55 empleados trabajó durante meses en el acondicionamiento de la instalación y ahora ya no hay actividad. Un guarda de seguridad, varios trabajadores de mantenimiento y un director esperan acontecimientos en el astillero de El Natahoyo.
Un director a la espera
Las últimas previsiones indican que el problema del tax lease podría quedar resuelto a finales de abril o principios de mayo y ese sería el clave para que Armón pusiera sobre la mesa los contratos que ha negociado hasta ahora y que no ha podido firmar todavía.
La empresa no quiere hablar sobre la posible carga de trabajo para Juliana y prefiere mantenerse a la espera de lo que se resuelva en Bruselas.
El nuevo director general de Armón Gijón, nombrado al poco tiempo de hacerse con la propiedad del astillero, está preparado para iniciar la actividad de construcción de buques. Juan Manuel Paíno, que fue director técnico del astillero que Armón tiene en Vigo y director general del mismo, trabaja desde entonces en El Natahoyo.
La dirección del grupo de Navia ofreció al antiguo director de Juliana, Julio Martín Ramos, la jefatura de producción de la nueva empresa, pero este desistió.
Las previsiones del grupo Armón fueron desde el principio contratar la construcción de buques en Juliana lo más rápido posible, pero la situación económica frenó todas las opciones. La crisis del tax lease remató la faena.
A mediados de año, Armón reconoció sin ambages que no tenían contratos para el astillero de Gijón y que no querían crear «falsas expectativas». En una de las escasas declaraciones de la empresa, el consejero delegado del grupo, Laudelino Alperi, desmintió uno de los rumores que en aquel momento se habían propagado sobre Juliana, que iba a dedicar su actividad a la reparación de buques o a la construcción de remolcadores. «Eso no es posible -dijo Alperi a EL COMERCIO- y no vamos a entrar en ocurrencias o inventos de ese tipo porque consideramos que el astillero de Gijón tiene capacidad para convertirse en una instalación de primer orden. Queremos hacer las cosas bien desde el principio».
Tras la adquisición se aseguró que el astillero de El Nathoyo recuperaría su actividad tras el verano, pero en agosto la empresa reconoció que «eso no va a ser posible». Indicó entonces, sin embargo, que «a lo lago de octubre habrá novedades porque confiamos en cerrar contratos». En aquel momento, Armón negociaba contratos para hacer buques sísmicos, pesqueros y PSV de suministro para plataformas marinas, de entre 80 y 130 metros de eslora.
En octubre de 2011, Armón consiguió un macro contrato en Panamá por importe de 118 millones de euros y se volvió a hablar de la posible reapertura de la antigua Juliana para la construcción de estos remolcadores, pero el grupo asturiano lo desmintió de forma rotunda, tras pedirlo el Ayuntamiento de Gijón. Los remolcadores se harán en Navia.