Continúa la ola de robos de Gijón. La parroquia de Veriña se despertaba ayer sobresaltada después de que varios vecinos que habían acudido, como cada domingo, a la capilla de la parroquia a escuchar misa se encontraran con las puertas del templo forzadas. El nerviosismo inicial se tornó en cierto alivio al comprobar que los amantes de lo ajeno no se habían llevado, aparentemente, nada de la iglesia. «La verdad es que llegamos a temer por las imágenes, pero no tocaron nada. Tampoco había mucho más que llevar», señalaba a EL COMERCIO Amancio López, de la Asociación de Vecinos de Veriña.
Fue en plena tensión, provocada por esta intrusión en el templo, cuando los vecinos descubrían que el bar de la asociación también había sufrido la visita de los cacos. «No se llevaron gran cosa, aunque nos dejaron sin varias cajas de sidra, licores, vino y refrescos, además de una plancha y varias barras y tubos de cobre con las que tiramos voladores durante las fiestas. Duelen más los daños materiales a los que vamos a tener que hacer frente por su intrusión que las cosas que se llevaron».
Fueron precisamente las técnicas utilizadas por estos ladrones las que más afectarán a las arcas de los vecinos de Veriña, al resultar forzadas las puertas de la capilla y del bar de la asociación, cuyas paredes también sufrieron un butrón por el que, supuestamente, se colaron los ladrones.
Ola de robos
El suceso de ayer se une a una larga lista de asaltos que se vienen sucediendo en las últimas semanas en todos los barrios de Gijón. Restaurantes, cafeterías, bazares chinos, naves industriales, viviendas y, ayer, una iglesia. El robo más reciente tuvo lugar la madrugada del pasado viernes cuando dos individuos lanzaban la tapa de una alcantarilla contra la luna de la Cafetería MB, en la calle Eulalia Álvarez, en El Llano. Una vez dentro, armados con una maza, golpearon una de las máquinas recreativas hasta conseguir forzarla y llevarse unos 500 euros. Tras saltar la alarma, los dos ladrones y la Policía protagonizaron una una espectacular persecución que concluyó en la calle Cataluña y que se saldó con la detención de los dos sospechosos.
La cafetería Ébano -en Laviada- sufría el pasado miércoles, con retención ilegal incluida, la visita de los ladrones. Se llevaron 40.000 euros. «Nos maniataron, nos encañonaron y fueron directos a la oficina de la caja fuerte. Sabían a lo que venían», explicaron desde el negocio de Laviada. También el restaurante la Llorea Golf padecía, el lunes de la semana pasada, a los amantes de lo ajeno. Los asaltos a negocios hosteleros en estas últimas semanas superan ya la docena.
Además, la Policía investiga otros tantos robos más en pequeños comercios. No escapan del punto de vista de los ladrones los chalés de las zonas periurbanas y residenciales, aunque en este caso las actuaciones parezcan obra de una misma banda que de momento lleva operando desde diciembre en viviendas de Deva, Castiello y Cabueñes.