«Llevamos años aguantando ruidos, suciedad e incluso robos. Esta situación es insostenible». Los vecinos de Cimadevilla aseguran estar «muy preocupados» por la ocupación ilegal de viviendas que se viene dando en el barrio en los últimos dos años. El Cuerpo Nacional de Policía ha intervenido en al menos una decena de ocasiones para desalojar a jóvenes de origen marroquí que violentan los accesos a los inmuebles para vivir en su interior.
Se trata, en su mayoría, de ciudadanos marroquíes que cumplen la mayoría de edad y deben abandonar los centros de menores dependientes del Principado. «Es un problema muy serio que afecta a todos los niveles de la sociedad», apuntan desde la agrupación de vecinos. Los jóvenes llegaron a Asturias hace años como menores no acompañados y fueron acogidos por los servicios sociales. «Cuando salen no tienen a dónde ir porque aquí no tienen familiares», añaden.
En los dos últimos meses la Policía ha arrestado en varias ocasiones a reincidentes por robos. Tienen el mismo modus operandi: atacan con violencia a las víctimas, principalmente por la noche, y no dudan en agredirles para llevarles sus pertenencias. «Luego vuelven corriendo y se atrincheran en las pisos», explican los vecinos.
El Cuerpo Nacional de Policía ha intensificado la vigilancia en el barrio de Cimadevilla para evitar que se produzcan ocupaciones ilegales en viviendas y para detener los reiterados robos.
En octubre los agentes detuvieron a once ciudadanos marroquíes que residían de forma ilegal en un inmueble de la calle de Honesto Batalón. Los individuos intentaron apropiarse de los enseres que había en el interior de la vivienda para llevarlos a otro piso al que pretendían trasladarse. Los hechos ocurrieron de madrugada y precisaron incluso la intervención de los efectivos de bomberos para desalojarlos del inmueble que habían ocupado. Todos ellos tienen edades comprendidas entre los 18 y los 21 años.
En aquella ocasión, también fueron los vecinos del barrio alto los que avisaron a los servicios de seguridad al revelar que había «varios intrusos que probablemente estaban intentando cometer un hecho delictivo porque incluso estaba sonando una alarma». Los bomberos tuvieron que cortar los candados de la puerta mediante cizallas para que la Policía pudiese acceder. Allí se encontraron a nueve individuos, de entre 18 y 21 años, que habían, además, inspeccionando los pisos de todo el edificio recogiendo efectos y muebles en buen estado. Un problema de convivencia que se repite en el tiempo.