Llueve sobre mojado y Asturias mira con preocupación hacia sus ríos mientras los pronósticos vaticinan para hoy precipitaciones y vecinos y responsables políticos reclaman soluciones a problemas que se repiten. Del Cares al Nalón pasando por el Bedón, las crecidas hicieron mella, con la alerta roja puesta sobre el Sella. Un año y siete meses después de las lluvias que anegaron el Oriente asturiano, dejando a su paso severos destrozos, la crecida de su cauces ha vuelto a poner en aprietos a la comarca, donde el hospital y dos centros educativos se han llevado la peor parte de las intensas lluvias que comenzaron a caer durante la jornada del domingo.
Las zonas más afectadas en la capital parraguesa fueron el área del Hospital Grande Covián -donde al cierre de esta edición no se descartaba un desalojo de sus pacientes, con veinte vehículos preparados en el exterior- y el barrio conocido como la zona del Barco, en el que se encuentran los dos centros educativos de Arriondas: el colegio Río Sella y el IES El Sueve. Ambos centros se vieron obligados a suspender las clases durante la jornada de ayer, una situación que se mantendrá, al menos, durante el día de hoy.
En el colegio, el miedo surgió sobre todo por los cursos de Educación Infantil, que se imparten en la planta baja. «Tuvimos que sacar algunos muebles para que no se vieran afectados», aseguró la directora, Neri Navedo. Peor suerte corrió el centro de Secundaria, que necesitó la intervención de los Bomberos para lidiar con casi veinte centímetros de agua en el sótano, donde se encuentran el gimnasio, los vestuarios y los baños. «No hay demasiados daños materiales que lamentar esta vez. Las bombas colocadas tras la riada del 2010 ayudaron mucho, pero está claro que hay que buscar una solución», cargaba el director, Agustín García Romero-Nieva.
Cascos y Fernández, en la zona
A la necesidad de encontrar esa solución hacía también alusión el alcalde parragués, Marcos Gutiérrez Escandón, quien avanzaba: «Pediremos a la Confederación Hidrográfica que estudie el alcantarillado de la zona del Barco, porque por ahí el agua accede a los garajes y los sótanos». Otra de las medidas que el regidor solicitará será la elevación de los muros en ambas orillas del cauce del río, así como construcción en las zonas que carecen de ellos. «Esto no pinta nada bien. El problema mayor es que está lloviendo mucho en la parte alta de los ríos. No podemos decir que el peligro haya pasado», confirmó Gutiérrez Escandón.
Hasta el otro punto caliente de la zona, el Hospital Grande Covián, se acercaba durante la mañana de ayer el consejero de Sanidad, José María Navia-Osorio. Acompañado por el director general de Interior, Salustiano García, explicó que la alerta había sido activada. Horas más tarse se acercó a la zona el presidente del Principado, Francisco Álvarez-Cascos, quien hasta medianoche mantuvo una reunión con responsables del Hospital Grande Covián para barajar la posibilidad de su desalojo. También hasta Arriondas se trasladó, Javier Fernández, secretario general de la Federación Socialista Asturiana para conocer la situación.
«El riesgo fue muy importante durante la tarde-noche del domingo. El nivel del agua se acercaba a puntos que empezaron a ser preocupantes, por lo que se activó el sistema de alarma», apuntó Navia-Osorio. Y que «el mayor riesgo de inundación correspondía a la planta -1, donde se ubican partes muy vitales del hospital, así que se trasladaron todos los aparatos de hemodiálisis a la planta superior y, viendo que había pasado la alarma, se volvieron a bajar durante la mañana. Los pacientes, por consiguiente, pudieron ser dializados con normalidad aunque, como medida de prevención, serán derivados al Hospital de Cabueñes durante el turno de noche», adelantó el consejero.
La última hora es que a las 2.30 horas de esta madrugada se decidió no evacuar el hospital de Arriondas.
Además, se estableció un amplio dispositivo durante la noche para vigilar la zona del Nalón en las inmediaciones de Trubia, donde se llevaron a cabo algunos desalojos preventivos de viviendas debido a la importante crecidad que experimento el cauce en las últimas horas del lunes.
El embalse de Caleao se mantenía a primeras horas abierto debido a la enorme cantidad de agua embalsada. Las autoridades esperan a que la lluvia remita para poder cerrar la presa y disminuir el caudal del Nalón para frenar los riesgos de inundaciones en las zonas de las riberas.
Salustiano García explicó, por su parte, que «se mantendrá activado el Plan especial de inundaciones en situación 0, con un centro de coordinación de emergencias, en el área de La Morgal, pero no habrá desplazamientos de efectivos a menos que aumente el riesgo».
«El río no tiene cauce, hay que hacérselo para que pueda seguir su curso natural», explicaba el parragués Manolo Rosete. «No es normal que cada vez que veamos llover un poco más de la cuenta, haya este miedo generalizado entre los vecinos. Queremos soluciones», subrayaba Martín Romero.
También los concejos de Amieva y Cangas de Onís sufrieron lo suyo durante esta crecida. El alcalde cangués, el popular José Manuel González Castro, visitaba durante la mañana de ayer la localidad de Triongo, anegada, junto con varios efectivos del 112-Asturias y la diputada por el Oriente de Foro, Marina Huerta. «Es evidente que la lluvia no ha cesado y localidades como Triongo, Tornín y el Llano están sufriendo aún las consecuencias», señaló.
Pero Parres y Cangas de Onís no son los únicos concejos que se han visto afectados por el temporal de este fin de semana. En el municipio de Llanes las intensas lluvias no ocasionaron grandes desperfectos, pero sí dejaron su huella. Lo más destacable fue que las aguas anegaron una parte de las instalaciones de la depuradora de Pendueles. También en la zona de Fieras, en la localidad de Posada, el río Bedón obligó a los ganaderos a trasladar sus vacas, ya que se vieron encharcadas varias cuadras. En Ribadesella, la peor parte se la llevaron las cosechas. Y mientras el Oriente seguía en vilo, en el Bajo Nalón, la crecida del río obligaba a cerrar al tráfico el puente sobre la N-632 entre Soto del Barco y Muros. A primera hora de la mañana, el 112 recibió una alerta por la subida del nivel de las aguas y los técnicos de Fomento procedieron a evaluar los riesgos derivados de la acumulación de troncos y barro, que llegaron a obstruir nueve de los dieciséis vanos del puente, cerrándolo al tráfico pasadas las 9.30 horas.
Se repetía así una escena ocurrida en el verano de 2010, que Jaime Menéndez Corrales, regidor de Soto del Barco, calificaba como «inusual hasta ahora, pero cuya repetición en tan poco tiempo debe hacernos reflexionar sobre el problema de fondo», que consiste «en la alta sedimentación en este tramo final del río, que en bajamar causa que solo haya una pequeña lámina de agua y, cuando llueve más de lo normal, rebosa rápidamente».
Corrales defiende «hacer un dragado en la zona, pero la confusa distribución de competencias entre la Demarcación de Carreteras, la Dirección General de Puertos y la Confederación, entre otros organismos, no ayuda a que esto se lleve a cabo con la debida rapidez». La alcaldesa de Muros, Carmen Arango, informó de que los trabajos de desescombro de las pilastras llevados a cabo por dos grúas obligarán a mantener el corte hasta hoy, cuando, si todo va según lo previsto, volverá a abrirse al tráfico tras retirar el material acumulado. Mientras, los vehículos fueron desviados a través de la A-8, entre los enlaces de Soto del Barco y Muros de Nalón
A pesar de las informaciones optimistas de los responsables regionales, el riesgo se mantuvo durante toda la jornada, con una lluvia incesante. Paraguas en mano, muchos vecinos se acercaban a mirar el río. Y todos coincidieron en apuntar a una falta de limpieza como la posible causante de estas crecidas, por lo que piden a las administraciones que revisen de nuevo la zona y lleven a cabo pronto las actuaciones pertinentes para dar con la solución definitiva.
Información elaborada por Elena Rodríguez, Andrea Inguanzo, Marta Varela, Davinia Durán y Rafa Balbuena.