Adrian Newey lo ha vuelto a hacer. Se ha sacado de la manga un monoplaza que, si la normativa no le echa atrás, apunta a ser favorito. La escudería Red Bull desveló ayer, en una presentación on-line -no exenta de problemas, como ocurrió en otros equipos-, el nuevo RB8, con el que Sebastian Vettel buscará su tercer título consecutivo.
Como hicieran en Ferrari, han apostado por la solución 'morro de pato', aunque con una vertiente muy interesante y que, por el momento, nadie ha copiado. Red Bull ha colocado una entrada de aire en el escalón del morro, que es menos pronunciado que el de Ferrari, que servirá para reconducir los flujos de aire hacia los pontones, más pegados al chasis y algo más cortos, además de para refrigerar el motor. Por otro lado, Newey ha encontrado la solución a la prohibición de los escapes sopladores, que ya en este 2012 no se podrán utilizar.
Los ingenieros de Milton Keynes han integrado los escapes en la parte trasera, justo al final de los citados pontones, con lo que los gases no salen libres, sino que se topan con los brazos de la suspensión trasera. El objetivo de Newey es claro: 'falsear' el efecto de los difusores soplados, ya que los gases del escape acabarán derivando en la base del alerón trasero. Y es que, para el genio de la escudería de las bebidas energéticas, fue un duro palo la prohibición de la FIA, según confesó tras mostrar su nueva creación.
«Con la prohibición de los difusores soplados, hemos perdido la ventaja que teníamos. Diseñamos el coche del año pasado según la posición de los escapes y fuimos, probablemente, los únicos en hacer eso. Tendremos que probar en los test y el tiempo dirá lo que ha sido mejor», aseguraba el ingeniero jefe. «No hay razón por la que no podamos estar arriba en 2012», destacaba, por su parte, Mark Webber, que será el encargado de dar las primeras vueltas hoy al RB8 en el circuito de Jerez, que ya está bullendo de actividad desde ayer.
Aunque el RB8 copó casi todos los focos, el circuito de Jerez vivió otras dos presentaciones más. Por la mañana, Sauber enseñó el C31, mientras que por la tarde le tocó el turno a Toro Rosso. Los dos, con el 'morro de pato'.