Dado que el nuevo secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya le presentó el pasado sábado, en su discurso en el congreso federal de Sevilla, como el futuro presidente del Principado, la designación de Javier Fernández como candidato por parte de la ejecutiva regional se había convertido en un mero trámite que se resolvió ayer. A falta de que el comité autonómico ratifique la propuesta, Fernández rivalizará en las urnas con Francisco Álvarez-Cascos y Mercedes Fernández el próximo 25 de marzo. Lo hará con ánimo y ganas de pelea. «Salimos a ganar», afirmó de antemano, convencido de que los asturianos harán pagar a las fuerzas de la derecha el «entremés grotesco» que han representado en estos meses. «Somos la única opción, la única garantía de gobernabilidad y futuro», añadió en tono vehemente.
El triunfo de Rubalcaba en el congreso fue el espaldarazo definitivo a la candidatura de Fernández, dado que el secretario general de la FSA apoyó desde el primer momento al ex ministro del Interior en su carrera con Carme Chacón por el liderazgo del PSOE. Una victoria de la catalana hubiese generado un escenario de incertidumbre en el socialismo asturiano, pero el éxito del veterano político cántabro despejó el panorama. Fernández será el cabeza de cartel y su inclusión en la ejecutiva federal, en su calidad de nuevo presidente del Consejo Territorial, refuerza y revalida su liderazgo interno, en el presente y a futuro.
Con esa legitimidad sobre su espalda, Fernández compareció en público una vez terminó la reunión de la ejecutiva en la sede regional de Oviedo. Lo hizo para trasladar un mensaje claro, el que repetirá una y otra vez en la precampaña. La derecha, sostuvo, ha protagonizado en estos meses una suerte de «broma» que, apostilló, «no nos podemos volver a permitir». Y el PSOE, remarcó, es la solución más eficaz -«la única»- que los asturianos tienen a su disposición para «hacer lo que esta región necesita y sacarla adelante en estas circunstancias tan difíciles».
Fernández se ve, si no ganador, sí con opciones de triunfo. Convencido de que «podemos gobernar», cree que el eslogan electoral que tanto criticó la derecha en las autonómicas de 2011 -'Asturias en serio'- tiene hoy más vigencia que nunca a la vista de una legislatura tan convulsa. «No nos podemos permitir, en plena crisis, estar sin Gobierno», opinó, «y esto ha sido lo que hemos padecido». A partir de ahí, lanzó una pregunta directa a los potenciales votantes. «¿Creen que se pueden permitir otra mayoría de la derecha para caer en lo que ya hemos caído dos veces?», planteó, recordando la crisis vivida en la etapa de gobierno de Sergio Marqués.
«Seriedad y rigor»
Los socialistas trabajarán ahora con mucha rapidez. Tienen apenas cuatro días para completar la lista, que se aprobará este sábado y será «la mejor para el partido y para los asturianos». Después se dará forma a un programa político que no distará mucho del presentado en la cita de 2011 y que conformará una alternativa «con seriedad y rigor», frente a una derecha «que no se ha tomado en serio Asturias».
El aspirante socialista fue muy duro con Cascos y el PP. «Espero que los asturianos hayan tomado nota de lo que otros no han sido capaces de hacer», afirmó sobre sus desencuentros, seguro de que el resultado del 25 de marzo será muy distinto del que las urnas arrojaron hace menos de un año. «No se me ocurre que se repita el mismo escenario, sería extraño», reflexionó, dando por hecho que las opciones de victoria de su partido son mayores. «Siento la responsabilidad sobre mis hombros», dijo.
El adelanto electoral obliga a tomar decisiones. La primera, que Jesús Gutiérrez, secretario de Organización, lidere el equipo de campaña. La segunda, que el congreso regional convocado para marzo se aplace al menos a finales de abril.