En apenas tres meses, cientos de turistas descenderán por las escalas del buque de crucero 'Braemar' al muelle Sur de la dársena de San Agustín, a unas decenas de metros del equipamiento cultural diseñado por Oscar Niemeyer. Ellos serán los primeros 'cruceristas' que desembarcarán en el puerto avilesino, centrado tradicionalmente en recibir pescado y en mover graneles y mercancías, más que en dar cobijo a barcos turísticos.
Pero, así como los pantalanes deportivos se afianzaron en los últimos años como una instalación con evidente demanda, y hasta con lista de espera, el futuro de Avilés como puerto de escala de cruceros es aún una incógnita.
Por ahora, la Autoridad Portuaria ha conseguido que la naviera Fred Olsen Cruisers haga recalar en la ciudad a dos de los buques que integran su flota: el ya mencionado 'Braemar' y el 'Balmoral'.
Para el primero de los cruceros, la página web de la naviera informa ya de la escasez de plazas para los camarotes más caros y para los más económicos. A casi tres meses de que el buque salga del puerto de Dover, el próximo 28 de abril, comienza a escasear la disponibilidad de las plazas más caras de un crucero que salió a la venta a precios que oscilan entre las 499 y las 1.959 libras -entre 600 y 2.350 euros, aproximadamente- por pasajero.
El crucero cubrirá una ruta que unirá Dover con los puertos de La Pallice-La Rochelle, donde arribará el 30 de abril; Guecho (Bilbao), el 1 de mayo; Avilés, el día 2 y La Coruña, el 3. Posteriormente el barco emprenderá el regreso a Dover, donde está previsto que concluya el viaje el día 5.
Durante el viaje, está previsto que los cientos de pasajeros del buque no sólo disfruten de los entretenimientos habituales de este tipo de servicios, sino que las escalas incluirán visitas a puntos destacados de la zona en la que amarre el barco. En el caso de Avilés, fuentes próximas a la naviera han explicado que aún no se ha decidido qué lugares se les ofrecerá visitar a los 'cruceristas'. Lo que sí es seguro, es que buena parte de ellos dedicarán el día -entre las ocho de la mañana y las seis de la tarde-, a recorrer el entorno del Niemeyer y el casco histórico de la ciudad.
Un planteamiento similar es el del segundo crucero de la misma compañía. En este caso la escala en Avilés será de una jornada entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre y los 'cruceristas' también tendrán toda la mañana, y parte de la tarde, para realizar compras y visitas a las zonas de interés.
Las cifras del Balmoral
Se prevé que esa segunda escala sea, además, la que traiga a Avilés una mayor cantidad de pasajeros, dada la mayor capacidad del 'Balmoral', de 218,18 metros de eslora y 28,2 de manga, que cuenta con una tripulación de 510 personas para atender a un máximo de 1.350 pasajeros. Las cifras son algo más abultadas que las del 'Braemar', de 195,92 metros de eslora y 22,5 de manga, y que puede llevar un máximo de 929 'cruceristas' atendidos por 371 tripulantes. Esa 'superioridad' del segundo de los cruceros en Avilés, que ya ha recalado en anteriores ocasiones en El Musel, también tiene su traducción en los precios de los camarotes: entre 815 y 3.255 euros por persona. Como se anunció en su día, la ciudad espera recibir a un pasaje que aparenta un poder adquisitivo 'medio alto'.