Sillas de ruedas bajo vigilancia. El Hospital de Cabueñes ha decidido tomar cartas en el asunto tras la 'desaparición' de varias de las sillas que habitualmente se encuentran a disposición de los usuarios que acuden a Urgencias. El centro sanitario gijonés ha ideado un sistema de control, hasta inexistente, con el objetivo de evitar posibles hurtos o también despistes, que los hay, por parte de usuarios y familiares que una vez que utilizan la silla 'olvidan' devolverla a su lugar de origen.
La decisión fue adoptada después de que el hospital echara en falta varios de estos elementos. Personal de urgencias consultado por EL COMERCIO reconoce que la desaparición de las sillas es «un antiguo problema del servicio». No sólo por «hay gente que se las lleva para casa, sino porque muchos las dejan en cualquier parte del hospital y luego tiene que ir un celador rastreándolas por los pasillos».
El caso es que desde hace algunas semanas, cuando el paciente que llega por urgencias es trasladado en silla de ruedas a otro servicio o a otra planta, el hospital toma nota del nombre, apellido y teléfono del usuario con el fin de cotejar que una vez que el enfermo es dado de alta o si finalmente es hospitalizado, la silla vuelva al lugar del que salió.
El área de Urgencias suele disponer de una docena de sillas de ruedas. El problema es que no siempre hay para todos. Máxime, si muchas de ellas acaban 'evaporándose'. El hospital ha renovado algunos de estos asientos con la adquisición de, al menos, seis sillas. La renovación de material forma parte de un plan de mejora en el que trabaja el hospital con el que se busca, entre otros aspectos, «incrementar la seguridad de enfermos y profesionales» que acuden a Urgencias, aseguraron ayer fuentes de la Consejería de Sanidad.
Seguridad de los usuarios
El sindicato CC OO indica, por contra, que la tarea de vigilar y controlar que nadie se marche para casa con una de estas sillas de ruedas ha recaído en un guarda de seguridad que hasta ahora trabajaba en el ambulatorio de Pumarín y que el Servicio de Salud (Sespa) ha decidido situar en el servicio de Urgencias de Cabueñes. Se queja la central sindical de que el Principado deje sin vigilancia las instalaciones de Pumarín, donde hay un centro de salud mental, y «dé prioridad a preservar el material en vez de a los profesionales».
La gerencia del hospital gijonés niega tal extremo y afirma que el traslado del personal de vigilancia forma parte del plan para reformar el área de Urgencias. «Es para mayor seguridad de usuarios y profesionales del hospital gijonés», insistieron las mismas fuentes.
CC OO señala, a su vez, que su sección sindical lleva tiempo abogando por que se dotara correctamente el servicio de Urgencias de sillas de ruedas, «ya que se daban situaciones de tener que quitar a algún usuario para facilitarle el asiento a otro que presentaba un cuadro más grave». El sindicato reconoce que «es necesario un control sobre este material, pero nunca a cambio de la seguridad de los profesionales».
Polémicas al margen, el Hospital de Cabueñes se encontraba ayer con una ocupación elevada producto, entre otras circuntancias, de la epidemia de gripe. Como suele ser habitual en invierno, el centro hospitalario ha tenido que recurrir a instalar camas supletorias, con la aparición de las consiguientes habitaciones triples. Ayer había 13 salas en estas circuntancias. El hospital tenía ingresados 440 pacientes. Hay áreas, como las de Traumatología o Medicina Interna, donde había hasta diez pacientes ingresados por encima de la capacidad de la planta. Los trabajadores se quejan de sobrecarga laboral.