Una decena de papeleras y garrafas de plástico cortadas por la mitad sirven para recoger el agua que cae a través de las goteras sobre las mesas, las sillas y entre las estanterías. La humedad, que se filtra a través de las claraboyas, está facilitando que la vegetación crezca hacia el interior al tiempo que causa grietas y desprendimientos del falso techo que pueden amenazar la estructura del inmueble. Por esto, la situación en la que se encuentra la biblioteca de Cudillero es más que una molestia para trabajadores y usuarios: «Esperemos que no haya un accidente», advirtió ayer la portavoz del PP, Carmen Pérez García de la Mata.
La edil subrayó que es «inconcebible» que el espacio permanezca abierto al público en las condiciones en las que se encuentra, que obligan al personal del centro a vigilar dónde se sientan los usuarios.
También a realizar un exhaustivo control de los más de 7.300 volúmenes que componen el fondo bibliográfico y a mover las estanterías de forma periódica, ya que las filtraciones de agua amenazan la conservación de los libros.
Esta situación, a juicio de la portavoz popular, se debe a «la dejadez y la falta de interés del equipo de gobierno por el patrimonio cultural, que es de todos los vecinos». Y es que, según afirmó, «el Ayuntamiento ya tiene constancia de los males del edificio, que está así desde hace varios años, y no ha tomado cartas en el asunto».
Pero la portavoz del grupo municipal popular no sólo urge al Gobierno local a reparar de forma inmediata los daños que presenta el inmueble en el que se encuentra la biblioteca municipal de Cudillero, «que se inauguró hace sólo 13 años». A su juicio, debe considerarse cambiar la ubicación del equipamiento: «Aquí parece que la cultura está vetada a los mayores o las personas con discapacidad».
La edil criticó con esas palabras que el espacio cultural se ubique en la calle General García de la Concha, en la parte alta de la villa, y en la tercera planta de la Casa de Cultura Juan Selgas, que carece de ascensor: «Éste es un sitio inaccesible para la mayoría de los usuarios. Por eso, el personal se ve obligado, al margen de sus funciones, a bajar los libros o a llevárselos a sus casa a las personas impedidas que los solicitan», expuso Pérez de la Mata, que afirmó que «si hoy existe este servicio es gracias al trabajo y dedicación de la persona que lo dirige, que se encuentra con un muro de piedra siempre que reivindica algo para los usuarios, que son los vecinos de Cudillero».
«Para cubrir expediente»
Los desperfectos y problemas de accesibilidad que presenta el edificio llevan a la dirigente popular a afirmar que «esto se hizo sólo para cubrir expediente, porque no hay ninguna atención a la cultura». De hecho, apuntó, sin concretar nombres, que «si no fuera por organizaciones particulares que reciben todas las iras del Ayuntamiento, el nombre de Cudillero no se conocería en los círculos culturales».
En esta línea, Carmen Pérez García de la Mata recalcó también que la Casa de Cultura de Soto de Luiña presenta problemas de humedad similares a los de la biblioteca municipal que esperan su reparación desde hace varios meses: «Nosotros ya lo denunciamos antes de las últimas elecciones y tampoco se ha hecho nada», apuntó.