Sucedió en la calle Juan Sitges de Salinas, justo a la entrada del Museo de Anclas Philippe Cousteau. Era la una y media de la madrugada del miércoles cuando algo llamó poderosamente la atención de los agentes de un coche de la Policía Local que pasaba por allí en labores de patrulla rutinaria, como podía haber pasado por cualquier otra parte del concejo. Afortunadamente, la casualidad quiso que estuviera en el lugar adecuado en el momento preciso.
Los agentes vieron a un joven que arrastraba a una mujer por el suelo, agarrándola por el cabello y dándole golpes. Se dirigía al interior de La Peñona, un lugar apartado y oscuro, sin iluminación artificial. Además, el batir del mar ahoga cualquier posible grito y a esas avanzadas horas por allí no pasa nadie.
Cuando el joven se percató de la presencia policial, lejos de deponer su actitud siguió golpeándola, arrojándola contra un bordillo, hasta que fue detenido, sin que opusiera mayor resistencia. Un presunto nuevo caso de violencia machista y, en este caso, de especial gravedad.
Según consta en la denuncia policial, todo indica que la intención del joven, de 33 años, iba más allá de maltratar físicamente a su novia, de la misma edad. Dada la hora, el lugar de los hechos y su posterior declaración, es probable que quisiera arrojarla al mar, aseguraron los agentes.
«Si no llegamos a pasar por ahí, probablemente, a estas horas estaríamos buscando un cadáver en el mar», manifestó ayer un veterano agente de la Policía Local de Castrillón.
«Es que es una mujer muy celosa, y no sabía cómo deshacerme de ella», espetó a los incrédulos agentes en un intento desesperado de justificar su acción.
Tras instruir las correspondientes diligencias en el cuartel de la Policía Local, el joven fue trasladado al puesto de la Guardia Civil de La Castañalona, donde permanece detenido.
La mujer, M. S. C, de nacionalidad brasileña, fue evacuada al centro de Salud de Piedras Blancas y posteriormente al Hospital San Agustín de Avilés. Según la Policía Local, presentaba numerosas contusiones, con fractura en una pierna. Otra cosa son los daños psíquicos, más dolorosos y difíciles de tratar que los físicos. La mujer estaba aterrorizada, pese a todo recibió el alta médica a mediodía de ayer.
Antecedentes policiales
El agresor, que responde a las iniciales J. P. A. T, ya había sido detenido en otras ocasiones por delitos contra la seguridad vial, amenazas, insultos y resistencia a la autoridad. Ambos son vecinos de Raíces.
No es el primer caso de presunta violencia de género que hay que lamentar en Castrillón en lo que va a de año, aunque sí el más grave.
En la actualidad, nueve mujeres han padecido ya en primera persona este tipo de violencia y viven bajo protección policial, con el temor de que sus parejas vuelvan a hacerles daño. La protección de cuatro de ellas está asignada a la Policía Local, y la de las otras cinco, a la Guardia Civil.
Inevitablemente, el caso trae a la memoria el triste suceso que conmocionó Salinas y toda España en 1991, cuando una mujer gitana arrojó al mar a sus cuatro hijos de corta edad al mar, que tardó varios días en devolver sus cuerpos sin vida, uno a a uno.