Rioglass Solar planteó ayer a los sindicatos un expediente de regulación de empleo (ERE) de tres meses para los 200 trabajadores de sus plantas de Sovilla, en Mieres, y Villallana, en Lena, así como la extinción de los contratos de otros dieciséis trabajadores. A partir del lunes, día 13, se abrirá un proceso de negociación con los representantes de los trabajadores, que ya anunciaron su negativa a perder un sólo empleo. Fuentes sindicales añadieron que está previsto que hoy la empresa entregue al comité toda la documentación para que ambas partes puedan acercar posturas la próxima semana.
«Aún no nos han entregado la memoria, pero rechazamos por completo este planteamiento inicial», indicó el secretario de acción sindical del SOMA-FITAG-UGT, José Antonio Menéndez Barriada, quien abundó en que «teniendo en cuenta el estado de la empresa», los sindicatos podrán tomar «una decisión seria». Apuntó que «ahora es el momento de que la patronal presente los calendarios y las cargas de trabajo para decidir si es necesaria esta regulación» y, a la vez, reiteró que «es el momento de debatir otros procedimientos». «En un principio -prosiguió- nos parece un planteamiento inviable, ya que nosotros no aceptamos la extinción de contratos, acaso la suspensión», dijo.
Criticó que el ERE que plantea Rioglass Solar «no es rotatorio, sino que afectaría a toda la plantilla de 200 trabajadores y, si acaso, mantendría en activo a un grupo de empleados encargados del mantenimiento». El anuncio ha supuesto un mazazo para toda la plantilla que no preveía la posibilidad de que hubiese ninguna extinción de empleo.
Rioglass se instaló en Asturias en 2000 con la construcción de una fábrica de series cortas de productos de vidrio curvado para el sector de la automoción que empezó a operar en 2001.
La empresa se asoció después con la italiana Curvet, con procesos de fabricación similares, pero con productos destinados para el sector de la construcción e interiorismo, e instaló en Asturias una segunda planta de producción.
En marzo de 2009, la plantilla de la factoría de Sovilla, en Mieres, aprobó ya un ERE temporal, que afectó hasta finales de ese año a 110 de los casi 150 trabajadores. La propuesta reducía en 40 el número de afectados por el ERE y ampliaba su vigencia de seis a nueve meses