La Asociación de Consumidores y Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae) tramitará demandas colectivas de afectados asturianos por los productos denominados tóxicos, especialmente participaciones preferentes, deuda subordinada, cédulas hipotecarias y cuotas participativas. La delegada de la zona norte de Adicae, Lucía Fernández, se reunió ayer con un grupo de afectados para informarles sobre los pasos que deben seguir para tramitar reclamaciones y la actuación conjunta de los consumidores contra los abusos por productos de la banca.
Unos cien afectados por la compra de estos instrumentos financieros se reunieron en el Centro Municipal de El Llano, en Gijón, con los representantes de Adicae. Les explicaron los casos que se están produciendo en todo el país y cómo deben afrontar las demandas extrajudiciales y judiciales para defender sus derechos. Hasta el momento no hay datos sobre el número de afectados por estas prácticas en Asturias, aunque Adicae informó de que en todo el país y sólo en lo que se refiere a las participaciones preferentes, hay setecientos mil afectados.
Lucía Fernández, que trabaja en la sede de Adicae en Bilbao, y que ya tramitó en Asturias demandas por otros productos bancarios como las hipotecas con suelo, anunció que su asociación abrirá en breve una sede en Asturias, posiblemente, en Oviedo. Mientras tanto, un de despacho de abogados de Gijón, encabezado por Celia Rimada, atenderá las denuncias que se presenten en el Principado.
La reunión de ayer con consumidores asturianos estuvo centrada especialmente en las participaciones preferentes, «un instrumento financiero muy complejo y de riesgo elevado, de rentabilidad no garantizada y pérdidas cuantiosas en el capital invertido y que no está cubierto por ningún fondo de garantía».
Lucía Fernández señaló que «las participaciones preferentes afectan, sobre todo, a pequeños ahorradores y de perfil conservador». Según indicó, «se trata de gente en general de edad avanzada, que tenían depósitos invertidos a plazo fijo y que los bancos convirtieron en otro producto con más rentabilidad. A finales del pasado año, con la crisis muchos intentaron retirar ese dinero y no pudieron porque estas participaciones preferentes tienen que ser vendidas en el mercado secundario y este mercado está paralizado».
Fernández explicó que «algunos bancos optaron por canjear esas participaciones por acciones, pero se llega a perder hasta el 40% de su valor.