elcomercio.es
Sábado, 26 mayo 2012
claros
Hoy16 / 20||Mañana15 / 17|
más información sobre el tiempo
Estás en: > >
La furia de Arantxa

POLÉMICA AUTOBIOGRAFÍA de la extenista.

La furia de Arantxa

La tenista habla con más cariño de sus perros y sus peluches que de sus padres, a quienes acusa de quedarse con parte de su dinero

09.02.12 - 02:43 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Arantxa Sánchez Vicario guarda más cariño a un muñeco de su infancia que a sus padres y hermanos. «Él fue el único testigo de mis lágrimas». Un conejo de peluche a imitación de Bugs Bunny que se convirtió en el fiel compañero de soledades de la niña Arantxa. Tenía 13 años cuando sus padres la 'abandonaron' en la escuela Klaus Hofsäss de Marbella, un centro de alto rendimiento deportivo en el que entrenaban figuras del tenis mundial como Boris Becker o Steffi Graf. Así se sintió ella entonces y así se siente hoy en las páginas de 'Arantxa, ¡Vamos', el libro autobiográfico en el que la tenista golpea a su familia con la misma furia con la que devolvía las bolas en las pistas del circuito mundial. Allí, en la Klaus Hofsäss, para Arantxa un Babel en el que el todo el mundo hablaba un ininteligible alemán, en el que había que levantarse cuando aún no había amanecido y acostarse a las seis de la tarde, allí las noches empezaban «con la almohada mojada por las lágrimas... Me dormía abrazada a él (su peluche, el mismo que hoy conserva su hija Arantxa), buscando cierta protección y, sobre todo, consuelo».
El atronador ruido de sables de una familia rota, resquebrajada por las acusaciones de Arantxa a sus padres de expoliarle 45 millones de euros ganados durante su carrera, no es el único combate que se libra en las páginas de '¡Vamos!' (y que la autora 'amenaza' con prolongar en un blog). Hay en él muchos reproches de la tenista a su familia, la misma que no la apoyó ni en su retirada en 2002. De falta de cariño, de 'abandono', de una niñez convertida en un camino de espinas hacia la cima del éxito... Sus padres apenas se acercaban a verla a Marbella. «Algún fin de semana. Solo en contadas ocasiones». El cocinero de la escuela, el único que hablaba castellano, se convirtió en el otro paño de lágrimas de la niña prodigio del tenis español. Arantxa hasta le robó la moto en varias ocasiones para huir de su 'cárcel dorada' y poder visitar en Marbella a unos amigos de sus padres con un hijo de su edad. Aunque, al echar la vista atrás, Arantxa también es justa: «Fue duro, sí. Muy duro. Pero valió la pena. Tal vez sin aquello nunca hubiera sido la que soy».
Lo más 'tierno' que Arantxa le dice a su madre Marisa en el libro es que «desempeñaba eficientemente» su papel de madre. «Para ella la disciplina y la victoria pasaban por delante de cualquier otra consideración, cuando tal vez lo qye yo precisaba era cariño». A su padre Emilio, hoy enfermo de cáncer y alzheimer, le acusa del «expolio» de su fortuna, de inmiscuirse en sus entrenamientos, de ser el responsable del desfile de preparadores que pasaron por su carrera y de ejercer junto a su madre de «cancerbero» y controlador «implacable y obsesivo» de su vida y su trayectoria. Sus hermanos tampoco se libran. Arantxa confiesa su decepción con Emilio, al principio su ídolo, el hermano al que «siendo una niña miraba con embeleso» y convertido al final en un títere más de la familia de la que ahora reniega. Y a Javier, sencillamente casi lo ignora, que dicen que es el mayor de los desprecios, citándolo apenas para lamentar que hoy tiene mucho más dinero que ella «pese a que en su carrera ha ganado muchísimo menos que yo». Revés, volea y 'smash' uno detrás de otro...
El discurso de Arantxa no se suaviza ni con su confesada religiosidad, de misa todos los domingos, confiesa en el libro. Solo se endulza al recordar a Elvira Vázquez, la directora de Pastas La Familia (la marca suena hoy casi a sorna...), la firma que patrocinó a los hermanos Sánchez Vicario, que impulsó su carrera y se convirtió en «una segunda madre» para la pequeña de la casa, bautizada como Aránzazu Isabel María y reducida a Arantxa en honor a sus padrinos vascos.
La tenista catalana también sube con fuerza a la red para golpear con fuerza en su libro a la Federación de Tenis y hasta al Comité Olímpico. A la primera por su «apatía y falta de interés» hacia el tenis femenino y no recoger lo sembrado por ella y Conchita Martínez. Al segundo, por no permitirle cumplir su sueño de ser abanderada olímpica, «una decisión que está en manos de unos pocos, que suelen tener diversas motivaciones políticas».
Incluso a sus perros les dedica Arantxa un recuerdo más cariñoso que a sus padres. O a su lagarto Lucas, un reptil que fue su mascota improvisada tras colarse en su habitación en Senegal durante un viaje con la ong Fundación Sos. Aún reprocha a sus progenitores su negativa rotunda con excusas varias» ante su deseo de tener perros. Y habla del yorkshire 'Roland', del samoyedo 'Garros' o de los chihuahuas 'Tina', 'Max' o 'Lucky' con más amor que de su familia.
Arantxa no olvida reservar sus mejores golpes a defender a Pep Santacana, su marido y el padre de sus dos hijos. «El hombre de su vida», lo llama ella en el capítulo del mismo nombre. El mismo en el que detalla como ella lleva tatuada una P (de Pep) en su cuerpo y él, una A de Arantxa. El hombre de la discordia para muchos en esta historia. Sus detractores le acusan de estar con ella por dinero, de buscar en Arantxa la salida a sus agobios financieros y de ser el responsable del último empujón a la tenista para emprender esta guerra familiar. «Mucho se ha mentido de él», escribe su esposa. Luego asesta otro 'drive' a su familia por no aceptarle «como nunca hicieron desde mis primeros romances adolescentes, porque nunca escogía a la persona adecuada»; subraya que conoció los problemas económicos de boca del propio Pep; y que para escribir el libro «nadie me ha manipulado».
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
La furia de Arantxa

Arantxa, en su etapa deportiva, junto a sus padres. ::AFP

La furia de Arantxa

Arantxa con su marido, Pep Santacana, odiado por su familia. :: LIZARD-FOTOLIA

La furia de Arantxa

Con Juan Pablo II. :: LA ESFERA DE LOS LIBROS

La furia de Arantxa

Durante el bautizo de su hija. :: A. OLIVÉ



El Comercio Digital

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.