La Cámara de Comercio quiere que la Semana Negra se celebre este año en el recinto ferial Luis Adaro. Y, para conseguirlo, ha transmitido a la Semana Negra una propuesta económica que tiene un objetivo principal: que el hecho de hacer el montaje en la Fidma no suponga un sobrecoste respecto a lo que ha supuesto la organización del certamen en sus anteriores ediciones. Es decir, la Cámara no aplicaría las tarifas habituales de alquiler del recinto a la Asociación Semana Negra, sino que se ha buscado otra fórmula, según ha podido saber EL COMERCIO.
La propuesta consiste en que la Semana Negra haga la misma previsión económica que hasta ahora, para cada una de las cuestiones necesarias. Por ejemplo, según el informe de impacto presentado el año pasado, el certamen gasta 250.000 euros en el montaje y 45.000 en infraestructuras. Pues bien, si esos gastos se vieran reducidos en esta ocasión, porque no será necesario montar tantas carpas como hasta ahora, o porque no hará falta instalar servicios portátiles ya que el recinto ferial cuenta con los suyos, ese dinero de diferencia que, en principio, la Semana podría ahorrar irá destinado a la Cámara de Comercio. Es decir, ese será el beneficio que obtenga la entidad cameral.
Según el mencionado estudio de impacto, la Semana Negra tiene unos costes totales de 796.879 euros. Además del montaje y la infraestructura, gasta 225.000 euros, en personal; 50.000, en actividades; 55.000, en la edición; 80.000, en viajes; 20.000, en comunicaciones, y 71.879 euros, en otros gastos. Por contra, el certamen obtenía unas ayudas públicas directas de 263.700 euros, de los que el Ayuntamiento aportaba 165.000 mediante dos convenios de colaboración.
«Adecuarse» al recinto
En este sentido, la alcaldesa se comprometió ayer a «intentar dotar a la Semana Negra económicamente de la cantidad necesaria» para que el certamen se pueda celebrar. No dio una cifra concreta y advirtió, como siempre, de que habrá que adaptarse a los recortes, pero sí aseguró que habrá dinero. De hecho, explicó que en el calendario de festejos veraniegos que el Ayuntamiento está elaborando han incluido la cita literaria y festiva «para la primera quincena de julio». En concreto, y tal y como había avanzado ya el presidente de la Cámara de Comercio, Félix Baragaño, el festival debería celebrarse entre el 29 de junio y el 8 de julio para no entorpecer después el montaje de la propia Fidma.
Carmen Moriyón aseguró que esa aportación económica municipal sería el esfuerzo que haría el Ayuntamiento. A la Cámara de Comercio le pidió la propio y a los organizadores de la Semana Negra les instó a «rehacer su proyecto para adecuarlo» al recinto. Porque la primera edil está segura de que la organización es viable. Además, adelantó que el equipo de gobierno ya cuenta con el informe jurídico sobre las sentencias que, en su momento, obligaron a trasladar a la Semana Negra del entorno de El Molinón. Ese informe fue encargado tras la reunión mantenida entre Foro y los organizadores por las dudas existentes sobre si la distancia mínima de 500 metros conseguida por los vecinos del edificio Gacela era aplicable también al equipamiento.
Carmen Moriyón no aclaró la cuestión de la distancia, aunque insistió una y otra vez en que los fallos judiciales se basaban en una ordenanza del ruido que ya no está vigente, ya que en estos años se aprobó una nueva. En cualquier caso, apuntó dos cuestiones. La primera, que la Semana Negra deberá procurar «ocasionar las menores molestias posibles».
Suspensión provisional
Y la segunda, que durante la última edición del certamen, el Ayuntamiento aprobó una «suspensión temporal» de la ordenanza. En realidad, el propio texto de la normativa contempla la posibilidad de una suspensión provisional «por razón de la organización de actos con especial proyección oficial, cultural, religiosa o de naturaleza análoga».
El presidente cameral, Félix Baragaño insistió también en la idea de no ocasionar molestias. «La única posibilidad que existe es ser escrupulosos con el entorno, porque si no no se podrá celebrar en ningún sitio». Baragaño está seguro de que el recinto ferial «puede ser la ubicación definitiva de la Semana Negra y acabaron así con la itinerancia». Una itinerancia y una «pelea de 24 años» que Moriyón tachó de «cansina».
La alcaldesa y Baragaño hicieron estas declaraciones tras la presentación de la nueva iniciativa Pequeferia. Junto a ellos estaba el director del recinto ferial, Álvaro Muñiz, encargado de estudiar las posibilidades de ubicación de cada una de las áreas de la Semana. Aunque nadie quiso adelantar cómo se organizará el puzzle, lo cierto es que la Cámara de Comercio ha trazado la línea imaginaria que marcará el espacio de la Semana Negra. Y ese espacio comenzará en el pabellón central. Es decir, el certamen ocuparía la parte más alejada a la entrada principal del recinto. Y, ya lo avanzó Baragaño, los conciertos no se celebrarán al aire libre, sino en el interior de los pabellones.
Tanto Baragaño como Moriyón expresaron su intención de informar a todos los vecinos afectados de la zona para detallarles las condiciones en las que se celebrará la Semana Negra.